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Trasplante cardíaco
El trasplante de corazón es necesario en los pacientes que presentan una enfermedad cardíaca en fase terminal que ha evolucionado hacia una insuficiencia cardíaca que no responde a los medicamentos habituales.
A pesar de la mejora de los resultados del trasplante cardíaco en los últimos años, antes de llegar a la opción del trasplante hay que intentar resolver el problema por otros medios: tratamiento médico, recambio valvular, cirugía de revascularización.
Cuando el tratamiento conservador fracasa, el trasplante cardíaco representa la única alternativa para mejorar la salud del enfermo y, por lo tanto, para conservar su vida con una calidad aceptable.
En los casos más graves de insuficiencia cardíaca, el corazón sólo funciona a un tercio de su rendimiento habitual, lo que puede causar lesiones en otros órganos, especialmente los riñones, los pulmones y el hígado. Por este motivo es importante, en vistas al trasplante, que el resto de los órganos esté en buen estado.
En Cataluña se hacen alrededor de 50 trasplantes cardíacos cada año.
Funciones del corazón
Impulsa entre 4 y 12 litros de sangre por minuto mediante la contracción de sus paredes musculares.
Enfermedades que provocan una insuficiencia cardíaca
La incapacidad de bombear la sangre constituye el fallo o insuficiencia cardíaco, el cual se caracteriza por el fracaso del corazón al aportar la cantidad adecuada de sangre oxigenada a los tejidos vitales y desencadena una extensa y progresiva respuesta en todo el organismo, con un deterioro rápido de la capacidad física y la calidad de vida de la persona que lo sufre.
El infarto de miocardio es el más frecuente en nuestra sociedad. La obstrucción aguda o crónica de los vasos sanguíneos cardíacos (arterias coronarias) por placas de grasa (arteriosclerosis) conlleva una reducción del flujo sanguíneo que afecta a las células musculares del corazón, de modo que éste es incapaz de funcionar correctamente.
La muerte o necrosis de estas células constituye el infarto de miocardio. La obstrucción de las arterias coronarias (arteriosclerosis coronaria) es facilitada por la presencia de alguno de los factores de riesgo siguientes: hipertensión arterial, aumento del colesterol, diabetes, tabaquismo y edad avanzada.
La dilatación progresiva del corazón (atribuida, en algunos casos, a hipertensión arterial crónica no controlada, infecciones víricas, alteraciones genéticas o consumo elevado de alcohol) también puede evolucionar hacia una insuficiencia cardíaca irreversible.
La afectación crónica de las válvulas cardíacas puede provocar la dilatación y lesión del corazón. El tratamiento es, en primer lugar, la sustitución de la válvula, pero si el diagnóstico se hace cuando la enfermedad ya está en una fase muy avanzada, la única opción es el trasplante.
Medidas de prevención
Aunque la insuficiencia cardíaca irreversible se puede tratar con un trasplante, lo mejor es que no se llegue a esta situación.
Hay una serie de medidas de prevención que pueden contribuir a evitar o retrasar la aparición de la enfermedad:
· Práctica de ejercicio, reducción del consumo excesivo de sal y control del colesterol en sangre (dieta mediterránea).
· Reducción o cese del consumo de tabaco y alcohol.
· Control de la hipertensión arterial.
· Tratamiento y control adecuado de los otros factores de riesgo, como la diabetes o el aumento del nivel de colesterol, en caso de estar presentes.
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