Mensaje 20: ¡Ha llegado el momento de decir adiós!
Este es nuestro último día a bordo del Polarstern.
Después del desayuno, mientras hacíamos las maletas,
hemos visto tierra: hemos llegado a Punta Arenas (Chile). Ahora
nos invade un sentimiento contradictorio: alegría por volver
a casa y ver a toda nuestra gente y, por otro lado, tristeza, por
decir adiós a esta todavía gran desconocida que es
la Antártida.
Después de estas cinco semanas en el Polarstern, la primera
conclusión que nos viene en mente es que ha sido una experiencia
inolvidable. ¡Una de esas aventuras que difícilmente
podremos olvidar!. Ahora ya es hora de volver a casa, con la satisfacción
de haber vivido una aventura fantástica, de haber trabajado
mucho y de haber tenido la oportunidad de conocer a mucha gente,
de diferentes culturas, con distintos objetivos de trabajo, lo que
permite aprender de muchos campos diversos.
Ayer por la noche hicimos la fiesta de despedida en el laboratorio
húmedo, que ya estaba completamente vacío. Hoy hace
un sol brillante que nos ha alegrado el día (¡hacía
tiempo que no veíamos el sol!). Lo hemos aprovechado para
salir a cubierta a disfrutarlo, y para tomar unas fotografías
de grupo (mirad al final de la página).
En conjunto ha sido una gran experiencia y muchos ya planean una
próxima campaña. Esta ha sido para nosotros la primera
experiencia antártica, y si la hemos podido realizar ha sido
gracias a la confianza que han depositado en nosotros Josep Maria
Gili y Sergi Rossi. Ellos han sido los artífices de este
fantástico viaje y de tener la oportunidad de poder escribir
en esta página web y, de esta forma, poder compartir con
todos vosotros todas nuestra vivencias. Por esta razón, queremos
terminar este pequeño diario a bordo del Polarstern, agradeciéndoles
su amistad y confianza. Y a todos aquellos que habéis consultado
y leído esta página web: ¡Muchas gracias! Porqué
así hemos podido compartir, y hacer vuestra también,
nuestra gran aventura.
Ahora algunos se quedan de viaje por estas tierras australes. Otros
volvemos a casa con nuestras familias, con muchas ganas de contar,
una vez y otra vez, nuestras vivencias. La Antártida es un
continente muy especial, que crea adicción y se hace difícil
imaginar que no volverás si sale una oportunidad.