Estamos de camino. Más precisamente, estamos a 53ºS,
10ºE, en las cercanías de la isla de Bouvet, donde mañana
tomaremos nuestras primeras muestras.
El lunes, la despedida de Ciudad del Cabo no se nos hizo fácil:
dejábamos atrás un maravilloso clima primaveral con
temperaturas de hasta 25ºC, suaves brisas marinas y el cálido
sol africano. Hasta el último día, el "Polarstern"
tuvo que esperar la llegada de una serie de trampas argentinas para
centollas. Llegaron finalmente, casi al mismo tiempo que el grupo
que venía en un mismo vuelo desde Alemania, y, sin nada más
que nos retrasara la partida, nos pusimos en marcha a las 20 h.
Estaremos navegando durante dos meses, veremos tierra sólo
durante dos días en la Isla de Bouvet, y luego tan sólo
la costa helada de la plataforma del continente antártico.
"Nosotros" somos 49 científicos marinos de 11
países diferentes, y 44 tripulantes, acompañados por
2 meteorólogos, 4 pilotos y mecánicos de helicóptero,
y 4 invitados del departamento de logística del AWI, que
mantienen los aparatos que serán descargados en la base de
Neumayer; en total, somos 103 personas. El barco va muy cargado,
ya que lleva además el material para trabajar sobre la plataforma
de hielo. Las cubiertas de babor y de proa, así como también
los almacenes, están llenos de contenedores, tanques de combustible,
tractores y motos de nieve, iglúes de poliestireno e innumerables
cajas y paquetes. Resulta difícil entrar en el gran laboratorio
húmedo que se halla en la popa, debido a la acumulación
de cajas de aluminio, trampas y el "lander" o anclaje
de los Países Bajos, y más material de los todavía
medio vacíos contenedores, que se va añadiendo constantemente.
Todos andamos muy ocupados entre cajas y paquetes, cargando bolsas
con ropa polar a los camarotes, poniendo a punto aparatos, probando
los utensilios electrónicos Los laboratorios, que hace
unos días eran enormes cajas vacías, se están
ya llenando de microscopios, aparatos para análisis químicos
y equipamiento electrónico .El "Polarstern"
se está equipando para su viaje al polo!
Durante los primeros dos días muchos colegas sufrieron mareos
a causa de las grandes olas inducidas por una ventisca que había
pasado con anterioridad; una combinación de tropiezos y tumbos
tuvo influencia sobre las capacidades estomacales y cerebrales de
muchos de nosotros! Con el tiempo, uno se va acostumbrando a los
movimientos del barco, los pies "redondos" - como dicen
las burlas marineras - se vuelven planos, y la mensa -bastante desierta
durante los primeros días- es ahora frecuentemente visitada
a las horas de rancho. El gran Atlántico Sur estuvo apaciblemente
calmado entre la tarde del miércoles y el mediodía
del viernes, sin borreguitos a la vista, con un mar de largas y
planas olas, que casi no movían el barco. Las temperaturas
del mar, que habían sido de unos agradables 20ºC al
sur del Cabo -influenciadas por el Océano Índico-,
bajaron hoy (domingo) a menos de 0 grados, y las temperaturas del
aire siguieron este descenso. En contraste al frente subtropical,
el frente polar fue bastante difuso; la temperatura bajó
gradualmente de +5º a -0,8º aquí en Bouvet.
Al Sur del Cabo de Buena Esperanza, encontramos algunas ballenas,
y luego el barco navegó solitario hasta que nos unimos a
las corrientes bandadas de albatros y petreles de tormenta en aguas
más frías. El viernes por la tarde, la ventisca con
fuerza 8, y luego 9, que ya había sido anunciada algunos
días antes, nos alcanzó, y la altura de las olas se
incrementó hasta unos 7 m. Empezó a ser todo inestable
de nuevo, y nos vimos forzados a poner el buque al pairo a medida
que los objetos empezaron a moverse por sí solos en los camarotes.
El sábado, el mar se calmó de nuevo, y los científicos
fueron felicitados por la eficiente tarea que desempeñaron
al sujetar tan bien sus equipos en los laboratorios - un hecho bastante
inusual. Hasta ahora, el tiempo nos ha sido favorable, si tenemos
en cuenta las latitudes a las que nos encontramos.
El único cambio en la rutina diaria de esta semana fue la
búsqueda, durante la mañana del domingo, de un anclaje
errante perteneciente al departamento de física del AWI.
Por este motivo tuvimos que cambiar nuestra ruta hacia el este.
La búsqueda en sí sólo duró unas dos
horas, aunque las dos pequeñas boyas flotantes y el localizador
Argos que se habían soltado del anclaje nos parecían
a priori difíciles de localizar en el embravecido mar.
Ahora nos acercamos a Bouvet y podemos empezar a interesarnos por
las condiciones del hielo en las cercanías de Neumayer.
Os enviamos, desde el solitario Atlántico Sur, muchos recuerdos.
Wolf Arntz
Jefe de la expedición
Fecha última actualitzación:
11 de Diciembre de 2003