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  Investigación: Expediciones científicas: La Antártida

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iari antàrtida 2000]
   
[diari antàrtida 2002]    

      Informe del jefe de la expedición 1


ANT XXI/2, Informe 1

Estamos de camino. Más precisamente, estamos a 53ºS, 10ºE, en las cercanías de la isla de Bouvet, donde mañana tomaremos nuestras primeras muestras.

El lunes, la despedida de Ciudad del Cabo no se nos hizo fácil: dejábamos atrás un maravilloso clima primaveral con temperaturas de hasta 25ºC, suaves brisas marinas y el cálido sol africano. Hasta el último día, el "Polarstern" tuvo que esperar la llegada de una serie de trampas argentinas para centollas. Llegaron finalmente, casi al mismo tiempo que el grupo que venía en un mismo vuelo desde Alemania, y, sin nada más que nos retrasara la partida, nos pusimos en marcha a las 20 h. Estaremos navegando durante dos meses, veremos tierra sólo durante dos días en la Isla de Bouvet, y luego tan sólo la costa helada de la plataforma del continente antártico.

"Nosotros" somos 49 científicos marinos de 11 países diferentes, y 44 tripulantes, acompañados por 2 meteorólogos, 4 pilotos y mecánicos de helicóptero, y 4 invitados del departamento de logística del AWI, que mantienen los aparatos que serán descargados en la base de Neumayer; en total, somos 103 personas. El barco va muy cargado, ya que lleva además el material para trabajar sobre la plataforma de hielo. Las cubiertas de babor y de proa, así como también los almacenes, están llenos de contenedores, tanques de combustible, tractores y motos de nieve, iglúes de poliestireno e innumerables cajas y paquetes. Resulta difícil entrar en el gran laboratorio húmedo que se halla en la popa, debido a la acumulación de cajas de aluminio, trampas y el "lander" o anclaje de los Países Bajos, y más material de los todavía medio vacíos contenedores, que se va añadiendo constantemente. Todos andamos muy ocupados entre cajas y paquetes, cargando bolsas con ropa polar a los camarotes, poniendo a punto aparatos, probando los utensilios electrónicos… Los laboratorios, que hace unos días eran enormes cajas vacías, se están ya llenando de microscopios, aparatos para análisis químicos y equipamiento electrónico….El "Polarstern" se está equipando para su viaje al polo!

Durante los primeros dos días muchos colegas sufrieron mareos a causa de las grandes olas inducidas por una ventisca que había pasado con anterioridad; una combinación de tropiezos y tumbos tuvo influencia sobre las capacidades estomacales y cerebrales de muchos de nosotros! Con el tiempo, uno se va acostumbrando a los movimientos del barco, los pies "redondos" - como dicen las burlas marineras - se vuelven planos, y la mensa -bastante desierta durante los primeros días- es ahora frecuentemente visitada a las horas de rancho. El gran Atlántico Sur estuvo apaciblemente calmado entre la tarde del miércoles y el mediodía del viernes, sin borreguitos a la vista, con un mar de largas y planas olas, que casi no movían el barco. Las temperaturas del mar, que habían sido de unos agradables 20ºC al sur del Cabo -influenciadas por el Océano Índico-, bajaron hoy (domingo) a menos de 0 grados, y las temperaturas del aire siguieron este descenso. En contraste al frente subtropical, el frente polar fue bastante difuso; la temperatura bajó gradualmente de +5º a -0,8º aquí en Bouvet.

Al Sur del Cabo de Buena Esperanza, encontramos algunas ballenas, y luego el barco navegó solitario hasta que nos unimos a las corrientes bandadas de albatros y petreles de tormenta en aguas más frías. El viernes por la tarde, la ventisca con fuerza 8, y luego 9, que ya había sido anunciada algunos días antes, nos alcanzó, y la altura de las olas se incrementó hasta unos 7 m. Empezó a ser todo inestable de nuevo, y nos vimos forzados a poner el buque al pairo a medida que los objetos empezaron a moverse por sí solos en los camarotes. El sábado, el mar se calmó de nuevo, y los científicos fueron felicitados por la eficiente tarea que desempeñaron al sujetar tan bien sus equipos en los laboratorios - un hecho bastante inusual. Hasta ahora, el tiempo nos ha sido favorable, si tenemos en cuenta las latitudes a las que nos encontramos.

El único cambio en la rutina diaria de esta semana fue la búsqueda, durante la mañana del domingo, de un anclaje errante perteneciente al departamento de física del AWI. Por este motivo tuvimos que cambiar nuestra ruta hacia el este. La búsqueda en sí sólo duró unas dos horas, aunque las dos pequeñas boyas flotantes y el localizador Argos que se habían soltado del anclaje nos parecían a priori difíciles de localizar en el embravecido mar.

Ahora nos acercamos a Bouvet y podemos empezar a interesarnos por las condiciones del hielo en las cercanías de Neumayer.

Os enviamos, desde el solitario Atlántico Sur, muchos recuerdos.


Wolf Arntz
Jefe de la expedición

Fecha última actualitzación: 11 de Diciembre de 2003