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  Investigación: Expediciones científicas: La Antártida

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iari antàrtida 2000]
   
[diari antàrtida 2002]    

      Informe del jefe de la expedición 2


ANT XXI/2, Informe 2

La vista desde mi camarote mira hacia adelante, es decir en dirección sur, y me muestra una extensa superficie de agua gris-azulada con pequeños borreguitos blancos y ocasionalmente algunos trozos de hielo, rodeados por el horizonte con una fila de témpanos gigantes y de borrosos márgenes del límite de la plataforma de hielo. A través de los prismáticos se pueden observar los mástiles y los contenedores de la estación de Neumayer.

Toda persona que nos hubiera dicho hace dos semanas que nuestra entrada en la bahía de Atka podía ser como ha sido, hubiera sido un cuenta-cuentos. Al inicio de nuestra expedición todos nosotros estábamos preocupados por las condiciones de hielo marino; los mapas y las imágenes de satélite no eran muy prometedores. Vimos los primeros témpanos a los 40°S, pasamos el Frente Polar a los 53° y alcanzamos la frontera del hielo marino a los 56°. Desde hace una semana que las temperaturas del agua están bajo cero. Pero durante los últimos días las condiciones del hielo se han facilitado perceptiblemente; vientos del sur han creado grandes lagunas abiertas en el desierto del hielo compacto y el grosor del hielo marino es mucho más delgado que el que habíamos pensado. La mayor parte del hielo flotante y las placas de hielo que hemos encontrado en nuestra trayectoria tenían menos de medio metro de grosor, con una capa de nieve de pocos centímetros. Poco frecuente fue la presencia de hielo formado por capas superpuestas, como también la de animales.

Pasada la gran diversidad de aves de la Isla de Bouvet sólo hemos encontrado petreles antárticos y de nieve, muy ocasionalmente algún pingüino emperador y adelia, y alguna foca cangrejera. El ojo entrenado pudo observar una ballena enana a distancia mientras estaba respirando en una laguna abierta próxima. Pero no nos quejamos, el "Polarstern" ha realizado el viaje en un tiempo récord debido a la ayuda eficiente de las cartas del hielo de la Universidad de Bremen y de Neumayer. Mañana y pasado mañana podremos descargar, podremos recoger las tiendas en forma de "tomate" para el grupo de focas y partir hacia Drescher Inlet.

Al inicio de esta semana aún estábamos en la isla volcánica de Bouvet, donde sus acantilados, cabos y glaciares parecían hospitalarios u hostiles dependiendo de las condiciones del tiempo. "Hospitalarios" es en un sentido visual, un acercamiento encontraría algunas estrechas, negras y arenosas playas cubiertas de focas peleteras y elefantes marinos, pero justo detrás, con una excepción, se encuentran acantilados verticales guiando hacia campos de piedra y cabos de glaciares. La excepción es una pequeña meseta en la parte oeste con una cabaña para observación meterológica y grandes colonias de focas peleteras, pingüinos barbijo y macaroni, una área protegida por el gobierno noruego. Con tiempo calmado, la isla parece casi un lugar idílico, con aguas cristalinas, rodeada de témpanos y habitada por decenas de miles de aves marinas, pingüinos y focas. El viento y las condiciones del tiempo marcan el aspecto hostil más común de la vida en estas latitudes; entonces la cima de la isla desaparece en la neblina y sólo las olas del mar bravo rompiendo en la costa señalan la playa delante del siniestro acantilado. Ninguna flor crece en esta isla, sólo musgos y líquenes, pero esto puede cambiar pronto debido al cambio climático global.

Aunque Bouvet no parece para nosotros, los humanos, el destino más ideal de vacaciones de verano (la temperatura media en verano es de +0.5°C), este pequeño punto de tierra en el océano Atlántico parece muy atractivo para los mamíferos marinos. Nuestros fotógrafos embarcados intentaron plasmar algunos aspectos de este excepcional ambiente.

Tuvimos mucha suerte con el tiempo en Bouvet. Una prevista tormenta fue mucho más tranquila que lo que se esperaba y la protección de la isla hizo el resto. Por lo tanto pudimos utilizar cuatro veces la rastra Agassiz (AGT) a profundidades entre 100 y 550 metros. Para nuestra sorpresa, los fondos volcánicos fueron menos hostiles que lo que se había pensado, la red se mantuvo intacta y trajo muy bonitas capturas a cubierta. Los equinodermos dominaron dichas capturas, especialmente ágiles ofiuroideos que estuvieron notables en todas las estaciones, en algunas aparecieron estrellas de mar muy coloridas, pepinos de mar transparentes y frágiles crinoideos. Por la otra parte, los erizos de mar llamaron la atención por su casi total ausencia. Después, estudiando las fotografías de la cámara subacuática, observamos que el fondo estaba cubierto por una capa de arena fina, como también de pequeños trozos de lava en las aguas de mayor profundidad, un tipo de sustrato que no ofrece alimento a los erizos de mar. Las fotografías también mostraron inusuales concentraciones muy densas de pepinos de mar y de gusanos con tubos calcáreos como también de briozoos flexibles. Nuestros taxónomos están muy satisfechos: en algunos grupos de invertebrados el conocimiento de la fauna de Bouvet se ha incrementado por un factor de diez- ¡y sólo con estas pocas capturas!

Las trampas con cebo para capturar pescado defraudaron, claro que sin tomar en cuenta la trampa de anfípodos de Claude. Los anfípodos depredadores parecen estar en todos lados con una abundancia muy elevada, desde las zonas someras hasta el océano profundo, y llegan directamente en cuanto se ofrece comida. Las centollas, que esperábamos encontrar basados en las referencias de la montaña submarina de Spiess a sólo 120 millas de distancia, no se inmutaron por la carnada, como tampoco los zoárcidos, que tanto necesitaban nuestros ecofisiólogos para sus experimentos de adaptación a la temperatura. Sin embargo, por fortuna las AGT trajeron muchos peces antárticos intactos que ahora se usan como sustitutos.

Ya describí el resto de la jornada anteriormente. Desde el día de oración hasta el primer domingo de Adviento (hoy), esta expedición podría ser comparada con un crucero de café relajado, cruzando en un tiempo de extrema calma, cortando fácilmente a través del suave y delgado hielo de mar. Una contribución muy importante a este bienestar son las sustanciosas comidas y la piscina llena otra vez. Además, ayer por la noche las camareras decoraron los comedores con mucho amor, creando un ambiente pre-navideño. Otra razón para el buen humor dentro del barco es que estamos delante del grandioso límite de la plataforma de hielo en la bahía de Atka.
Muchos recuerdos desde Neumayer.

Cordialmente,


Wolf Arntz
Jefe de la expedición

Fecha última actualitzación: 18 de Diciembre de 2003