Generalitat de Catalunya: Departament d'Universitats, Recerca i Societat de la Informació  @      
  Investigación: Expediciones científicas: La Antártida

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iari antàrtida 2000]
   
[diari antàrtida 2002]    

      Informe del jefe de la expedición 8


ANT XXI/2, Informe 8

Hace poco que hemos acabado el muestreo en Spiess Seamount, a 120 millas al oeste de la isla de Bouvet. La lava de las irregulares lomas del monte submarino ha roto la red de la rastra Agassiz, y ha supuesto la pérdida de una de las rastras de Martín, pero aun así pudimos pescar algunos especimenes de las centollas que esperábamos encontrar en la zona. Estos cangrejos son de enorme interés para los zoogeógrafos, porque parece ser que están recolonizando la Antártida, de dónde fueron desplazados debido a los procesos de enfriamiento del Terciario. La isla de Bouvet y los bancos poco profundos que se hallan a su alrededor podrían tomar especial importancia en el proceso de recolonización, debido a su aislada posición en las aguas profundas del Atlántico Sur.

En vista del gris desierto de agua alrededor del buque, los días dentro del hielo parecen muy lejanos. Sólo hace una semana nos hallábamos en los campos de hielo que hay entre el Drescher Inlet y el cementerio de icebergs de Austasen. Después de una inusualmente buena situación del hielo al principio del viaje, el "Polarstern" ha tenido que luchar con gruesos campos de hielo y una espesa cobertura de nieve, que han ralentizado nuestra marcha. Los vientos predominantes del noreste produjeron una presión considerable; las mareas cambiaban las áreas cubiertas de hielo en pocas horas. Si los helicópteros avistaban las trampas en lugares descubiertos de hielo, sólo unas pocas horas más tarde, en el momento de nuestra llegada a esos lugares, el hielo volvía a cubrir el océano. Pero finalmente podemos estar contentos porque, tras mucha suerte, pudimos recuperar los dos anclajes que nos proporcionarán los datos ambientales necesarios para nuestros estudios. Pero también es cierto que hemos tenido que dejar atrás dos trampas que se han hallado bajo el hielo desde el comienzo de la expedición. Estas mismas trampas comparten destino con los sustratos duros que se implantaron en 1998 con el fin de estudiar el proceso de recolonización; en ningún momento hemos podido pensar en recolectarlos o revisar su estado mediante filmaciones en vídeo.

Los biólogos que estudiaron las focas ya se han establecido de nuevo en el barco, y Jochen ha realizado un informe de su trabajo. Los hidrófonos bajo el hielo del Drescher Inlet registraron continuamente 15 diferentes sonidos que producen las focas de Weddell bajo el agua. En las horas siguientes a medianoche es cuando a los animales más les gusta cantar. Estas medidas bioacústicas también deberían haber sido hechas en las ballenas que no han aparecido, pero serán igualmente usadas para producir un recuento automatizado de mamíferos marinos. Sobre algunas focas se instalaron minicámaras digitales y otros instrumentos de medida, que se les sacaron varios días después, y cuyo material ha sido descargado en los ordenadores. Unos primeros vistazos al material fotográfico muestran gran abundancia de krill y partículas en la clina entre 50 y 150 metros de profundidad. En esta profundidad, la pesca pelágica que se realizó a bordo del "Polarstern" descubrió concentraciones de pescado elevadas durante la noche, justo cuando se observa un incremento de la actividad pesquera de las focas. Por primera vez, nuestros biólogos observaron que algunas focas se orientaban a lo largo del borde del hielo continental durante los buceos nocturnos y buscaban comida a unos 150 metros de profundidad, en la superficie inferior del hielo. Durante el día, preferían pescar a profundidades de 450 metros, cercanas al fondo marino, exactamente donde el "Polarstern" había detectado mayores concentraciones de peces durante el día. Es sorprendente que la migración diaria vertical del pescado, que es el alimento de las focas, también se ha observado durante las condiciones de Sol de medianoche.
La vuelta a la laguna tranquila de Austasen, que estaba todavía libre de hielo, permitió al grupo que investiga la columna de agua continuar estudiando el despertar primaveral del plancton durante más de tres semanas. La mezcla de la columna de agua después de las tormentas que hubo durante las Navidades se convirtió a principios de enero en una débil estratificación, que de nuevo creó las condiciones favorables para un bloom de fitoplancton. Es sorprendente el alto porcentaje de material que fue producido en la capa superficial que se hundió hasta el fondo de la plataforma. Los análisis de sedimento y de las trampas de sedimento darán más información sobre su contenido y sobre la calidad del alimento que allí se encuentra.

Una última filmación con el ROV entre los icebergs nos mostró áreas con diferentes estados de recolonización. Fue realmente impresionante ver una reciente cicatriz en la que una gran área del suelo se hallaba allanada como la superficie de una mesa y libre de organismos. Esta recién formada llanura podría convertirse en nuestra segunda área de referencia para los estudios de recolonización.

Desafortunadamente, al echársenos el tiempo encima, no pudimos quedarnos mucho tiempo en nuestra tranquila laguna. Antes del regreso hacia el norte, los igloos, motos de nieve y otros aparatos debían ser devueltos a la base de Neumayer y se debía recoger asimismo el correo de la base. Después de una inspección con el helicóptero y una respuesta de la base, rechazamos la idea de acercarnos con el "Polarstern" al margen del hielo de Atka, porque la bahía entera y el camino hacia ella se hallaban cubiertos por un grosor de banquisas considerables. Luchamos por llegar lo más cerca de la base posible, a una distancia de 15 millas por aire; cargamos los aparatos sobre una placa de hielo y los transportamos desde allí como carga externa mediante el helicóptero. Sortosamente, tanto la visibilidad como el viento hicieron posible esta maniobra, sin la cual hubiéramos perdido mucho tiempo.

Durante la noche de miércoles a jueves pasamos el margen del packice a 69º40'S, después de abrirnos paso con mucha dificultad a través del hielo. Mezclado con el alivio que suponía poder empezar a planear más detalladamente nuestro viaje de regreso, sentimos tristeza al mirar las aguas grises e inesperadamente calmadas. Es una batalla el moverse a través del hielo, y aunque supone mucho y muy duro trabajo, vale la pena por ser ésta una de las zonas del mundo de paisaje más bello y variable. Nos sentimos muy afortunados al poder trabajar aquí.

Los dos días siguientes navegamos rumbo al norte a través de mares calmados. Esto permitió a los científicos concluir sus experimentos y comenzar el embalaje; a la tripulación empezar a limpiar y almacenar el material; y a todos comenzar a escribir informes. Los divertimentos ocurrieron debido a dos acontecimientos, uno de las cuales fueron los icebergs. Algunos eran sencillas montañas de hielo, más o menos moldeadas en las más caprichosas formas, algunos presentaban piscinas de intenso color azul entre las cimas, otros formaban un extenso cinturón a 58º50'S, cuya existencia se debía supuestamente a la presencia de un remolino de la corriente circumpolar. Por otro lado, nos entusiasmamos con la mayor presencia de ballenas enanas y ballenas jorobadas -que habíamos buscado en vano por las lagunas del packice-, y la enorme riqueza de aves marinas. Obviamente, a las ballenas no les gustan todavía las zonas de packice, enormemente influenciadas por el viento y las mareas, y prefieren quedarse cerca del borde de este hielo. Las aves marinas, la mayoría de las cuales eran especies voladoras como petreles, albatros y gaviotas -aunque también habían numerosos pingüinos barbijos- parecen estar más asociadas a los icebergs. Martín Fröb determinó 14 especies de pájaros solamente en el cinturón de icebergs, llegando a veces a contar más de mil ejemplares. Especialmente para los no-bautizados, el Bautizo Polar del sábado supuso un cambio en el día a día, y, como siempre, se festejó con una barbacoa común entre bautizados, bautizantes y personas ajenas.

Ahora me hallo de nuevo en el Spiess Seamount, que viene desde una profundidad de unos 2.000 m hasta unos 300 m por debajo de la superficie del mar. En su cima, la ecosonda mostró claras marcas de presencia de peces o calamares. Debe de haber comida en abundancia en esta zona, tal y como muestra la enorme cantidad de aves marinas y la presencia de numerosos pingüinos barbijos, que observamos en sus saltos fuera del agua. En lo que se refiere a las centollas mencionadas al principio, diré que Sven guarda ahora una hembra cargada de huevos en su acuario, y espera poder estudiar los estados de desarrollo de las larvas, cosa que, hasta el momento, nadie ha conseguido hacer.

Esta noche continuaremos con la presentación de resultados, y más tarde Ekkehard nos dará una charla sobre las mesetas de Venezuela. Estaremos, como siempre pasa en estos viajes, terriblemente ocupados hasta nuestra llegada a Ciudad del Cabo.

Todos, incluyéndome a mí, enviamos nuestros mejores deseos para los que esperan en casa.


Wolf Arntz
Jefe de la expedición

Fecha última actualitzación: 4 de Febrero de 2004