Hace poco que hemos acabado el muestreo en Spiess Seamount, a 120
millas al oeste de la isla de Bouvet. La lava de las irregulares
lomas del monte submarino ha roto la red de la rastra Agassiz, y
ha supuesto la pérdida de una de las rastras de Martín,
pero aun así pudimos pescar algunos especimenes de las centollas
que esperábamos encontrar en la zona. Estos cangrejos son
de enorme interés para los zoogeógrafos, porque parece
ser que están recolonizando la Antártida, de dónde
fueron desplazados debido a los procesos de enfriamiento del Terciario.
La isla de Bouvet y los bancos poco profundos que se hallan a su
alrededor podrían tomar especial importancia en el proceso
de recolonización, debido a su aislada posición en
las aguas profundas del Atlántico Sur.
En vista del gris desierto de agua alrededor del buque, los días
dentro del hielo parecen muy lejanos. Sólo hace una semana
nos hallábamos en los campos de hielo que hay entre el Drescher
Inlet y el cementerio de icebergs de Austasen. Después de
una inusualmente buena situación del hielo al principio del
viaje, el "Polarstern" ha tenido que luchar con gruesos
campos de hielo y una espesa cobertura de nieve, que han ralentizado
nuestra marcha. Los vientos predominantes del noreste produjeron
una presión considerable; las mareas cambiaban las áreas
cubiertas de hielo en pocas horas. Si los helicópteros avistaban
las trampas en lugares descubiertos de hielo, sólo unas pocas
horas más tarde, en el momento de nuestra llegada a esos
lugares, el hielo volvía a cubrir el océano. Pero
finalmente podemos estar contentos porque, tras mucha suerte, pudimos
recuperar los dos anclajes que nos proporcionarán los datos
ambientales necesarios para nuestros estudios. Pero también
es cierto que hemos tenido que dejar atrás dos trampas que
se han hallado bajo el hielo desde el comienzo de la expedición.
Estas mismas trampas comparten destino con los sustratos duros que
se implantaron en 1998 con el fin de estudiar el proceso de recolonización;
en ningún momento hemos podido pensar en recolectarlos o
revisar su estado mediante filmaciones en vídeo.
Los biólogos que estudiaron las focas ya se han establecido
de nuevo en el barco, y Jochen ha realizado un informe de su trabajo.
Los hidrófonos bajo el hielo del Drescher Inlet registraron
continuamente 15 diferentes sonidos que producen las focas de Weddell
bajo el agua. En las horas siguientes a medianoche es cuando a los
animales más les gusta cantar. Estas medidas bioacústicas
también deberían haber sido hechas en las ballenas
que no han aparecido, pero serán igualmente usadas para producir
un recuento automatizado de mamíferos marinos. Sobre algunas
focas se instalaron minicámaras digitales y otros instrumentos
de medida, que se les sacaron varios días después,
y cuyo material ha sido descargado en los ordenadores. Unos primeros
vistazos al material fotográfico muestran gran abundancia
de krill y partículas en la clina entre 50 y 150 metros de
profundidad. En esta profundidad, la pesca pelágica que se
realizó a bordo del "Polarstern" descubrió
concentraciones de pescado elevadas durante la noche, justo cuando
se observa un incremento de la actividad pesquera de las focas.
Por primera vez, nuestros biólogos observaron que algunas
focas se orientaban a lo largo del borde del hielo continental durante
los buceos nocturnos y buscaban comida a unos 150 metros de profundidad,
en la superficie inferior del hielo. Durante el día, preferían
pescar a profundidades de 450 metros, cercanas al fondo marino,
exactamente donde el "Polarstern" había detectado
mayores concentraciones de peces durante el día. Es sorprendente
que la migración diaria vertical del pescado, que es el alimento
de las focas, también se ha observado durante las condiciones
de Sol de medianoche.
La vuelta a la laguna tranquila de Austasen, que estaba todavía
libre de hielo, permitió al grupo que investiga la columna
de agua continuar estudiando el despertar primaveral del plancton
durante más de tres semanas. La mezcla de la columna de agua
después de las tormentas que hubo durante las Navidades se
convirtió a principios de enero en una débil estratificación,
que de nuevo creó las condiciones favorables para un bloom
de fitoplancton. Es sorprendente el alto porcentaje de material
que fue producido en la capa superficial que se hundió hasta
el fondo de la plataforma. Los análisis de sedimento y de
las trampas de sedimento darán más información
sobre su contenido y sobre la calidad del alimento que allí
se encuentra.
Una última filmación con el ROV entre los icebergs
nos mostró áreas con diferentes estados de recolonización.
Fue realmente impresionante ver una reciente cicatriz en la que
una gran área del suelo se hallaba allanada como la superficie
de una mesa y libre de organismos. Esta recién formada llanura
podría convertirse en nuestra segunda área de referencia
para los estudios de recolonización.
Desafortunadamente, al echársenos el tiempo encima, no pudimos
quedarnos mucho tiempo en nuestra tranquila laguna. Antes del regreso
hacia el norte, los igloos, motos de nieve y otros aparatos debían
ser devueltos a la base de Neumayer y se debía recoger asimismo
el correo de la base. Después de una inspección con
el helicóptero y una respuesta de la base, rechazamos la
idea de acercarnos con el "Polarstern" al margen del hielo
de Atka, porque la bahía entera y el camino hacia ella se
hallaban cubiertos por un grosor de banquisas considerables. Luchamos
por llegar lo más cerca de la base posible, a una distancia
de 15 millas por aire; cargamos los aparatos sobre una placa de
hielo y los transportamos desde allí como carga externa mediante
el helicóptero. Sortosamente, tanto la visibilidad como el
viento hicieron posible esta maniobra, sin la cual hubiéramos
perdido mucho tiempo.
Durante la noche de miércoles a jueves pasamos el margen
del packice a 69º40'S, después de abrirnos paso con
mucha dificultad a través del hielo. Mezclado con el alivio
que suponía poder empezar a planear más detalladamente
nuestro viaje de regreso, sentimos tristeza al mirar las aguas grises
e inesperadamente calmadas. Es una batalla el moverse a través
del hielo, y aunque supone mucho y muy duro trabajo, vale la pena
por ser ésta una de las zonas del mundo de paisaje más
bello y variable. Nos sentimos muy afortunados al poder trabajar
aquí.
Los dos días siguientes navegamos rumbo al norte a través
de mares calmados. Esto permitió a los científicos
concluir sus experimentos y comenzar el embalaje; a la tripulación
empezar a limpiar y almacenar el material; y a todos comenzar a
escribir informes. Los divertimentos ocurrieron debido a dos acontecimientos,
uno de las cuales fueron los icebergs. Algunos eran sencillas montañas
de hielo, más o menos moldeadas en las más caprichosas
formas, algunos presentaban piscinas de intenso color azul entre
las cimas, otros formaban un extenso cinturón a 58º50'S,
cuya existencia se debía supuestamente a la presencia de
un remolino de la corriente circumpolar. Por otro lado, nos entusiasmamos
con la mayor presencia de ballenas enanas y ballenas jorobadas -que
habíamos buscado en vano por las lagunas del packice-, y
la enorme riqueza de aves marinas. Obviamente, a las ballenas no
les gustan todavía las zonas de packice, enormemente influenciadas
por el viento y las mareas, y prefieren quedarse cerca del borde
de este hielo. Las aves marinas, la mayoría de las cuales
eran especies voladoras como petreles, albatros y gaviotas -aunque
también habían numerosos pingüinos barbijos-
parecen estar más asociadas a los icebergs. Martín
Fröb determinó 14 especies de pájaros solamente
en el cinturón de icebergs, llegando a veces a contar más
de mil ejemplares. Especialmente para los no-bautizados, el Bautizo
Polar del sábado supuso un cambio en el día a día,
y, como siempre, se festejó con una barbacoa común
entre bautizados, bautizantes y personas ajenas.
Ahora me hallo de nuevo en el Spiess Seamount, que viene desde
una profundidad de unos 2.000 m hasta unos 300 m por debajo de la
superficie del mar. En su cima, la ecosonda mostró claras
marcas de presencia de peces o calamares. Debe de haber comida en
abundancia en esta zona, tal y como muestra la enorme cantidad de
aves marinas y la presencia de numerosos pingüinos barbijos,
que observamos en sus saltos fuera del agua. En lo que se refiere
a las centollas mencionadas al principio, diré que Sven guarda
ahora una hembra cargada de huevos en su acuario, y espera poder
estudiar los estados de desarrollo de las larvas, cosa que, hasta
el momento, nadie ha conseguido hacer.
Esta noche continuaremos con la presentación de resultados,
y más tarde Ekkehard nos dará una charla sobre las
mesetas de Venezuela. Estaremos, como siempre pasa en estos viajes,
terriblemente ocupados hasta nuestra llegada a Ciudad del Cabo.
Todos, incluyéndome a mí, enviamos nuestros mejores
deseos para los que esperan en casa.