Llegamos por fin
al continente antártico. Estamos situados al lado mismo de
la masa de hielo continental que se ofrece de manera majestuosa
ante nuestros ojos, atónitos al observar un paisaje único.
Para los que volvemos a la Antártida, este es el momento
esperado y, a pesar de su lejanía y a la añoranza
de los nuestros, este océano y este continente nos infunden
un sentimiento muy especial y una necesidad de volver a ellos. Para
los que llegan por primera vez, es difícil explicar en pocas
palabras la emoción que se siente, es realmente fantástico
y agradeces ser uno de los privilegiados que pueden llegar hasta
él. Una amalgama de sensaciones, el sonido del viento, de
luces y colores del hielo y sus habitantes, etc. combinan lo inhóspito
y lo bello de manera singular.
Nos sentimos profundamente halagados por cómo nos ha recibido
esta vez la Antártida. Una tarde soleada, con escaso viento
y no mucho frío. Cuando el barco se acerca y atraca en hielo
sentimos el aliento pesado y dulce del aire helado. No muy lejos
de nosotros, algunas focas de Weddell y pingüinos rey nos contemplan
o quizás nos ignoran, ya que el barco ha llegado a uno de
sus puertos naturales. Estamos situados a unos 10 kilómetros
de la estación polar alemana de Neumayer. Algunos de sus
habitantes han salido con sus ski-doo a recibirnos, y se aproximan
al margen del hielo. La situación es casi idílica
y más de uno cree estar viviendo un sueño. Nos encontramos
frente a un día de impass debido a que hay que descargar
del barco los suministros para la base. La situación es gratificante
ya que en un par de días el ritmo de trabajo será
frenético y añoraremos estas pocas horas de asueto
y contemplación.
La situación climática es realmente la mejor para
la época. Las aguas están muy tranquilas y ello permite
vislumbrar el acantilado de hielo que penetra decenas de metros
bajo la superficie, adquiriendo un color azul intenso que nos recuerda
nuestras playas mediterráneas. Pero cerca de nosotros se
está generando una tormenta de alta intensidad con vientos
que superan los 12 grados Beaufort (mirad el mensaje 8 de la web
del 2000). En la zona del Arco de Escocia y de la Península
Antártica, las olas pueden ser de hasta 10 metros de altura
y los que navegan por esas aguas en estos momentos seguro que añoran
el remanso en el que estamos.
Una vez el barco quede atracado en hielo, empezarán las
operaciones de descarga de material y equipos. Las hélices
de babor, tanto de proa como de popa, se mantienen activas en todo
momento para mantener el barco pegado al hielo. Las operaciones
de logística son muy importantes para garantizar la actividad
humana en la Antártida y un día de éstos os
lo explicará uno de los responsables del Alfred Wegener Institut
que nos ha acompañado en este viaje y que se quedará
unos tres meses en la estación Neumayer antes de volver hacia
Alemania.
Un cordial saludo de los investigadores.
Datos
Coordenadas:
70º 31 S
8º 9,7 E
Temperatura del agua: -1,8ºC Temperatura del aire: -5,2º C Velocidad del viento: 3,6 metros por segundo (m/s) Velocidad del barco: 0 nudos
Imágenes
Paisaje del hielo continental
Fotografía de satélite
Margen del hielo continental
Video Una escena de las operaciones de descarga de material en el que uno de los camiones oruga que han llegado de la estación Neumayer se lleva un contenedor lleno de combustible situado sobre una plataforma con patines
Fecha última actualitzación:
19 de Diciembre de 2003