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  Investigación: Expediciones científicas: La Antártida
[diario antàrtida 2000]    
[diario antàrtida 2002]   

      Mensaje 9: La opinión de un veterano

Con este mensaje empezamos el que esperamos sea una serie de mensajes con las opiniones de nuestros compañeros de a bordo. El primero que nos ha explicado su trabajo y como se ha dedicado a la investigación antártica es el Dr. Artin Rauchert, consumando conocedor de los anfípodos marinos y de las comunidades bentónicas antárticas. Se trata de una persona con una gran experiencia y muy amable con todos. Esperamos que su relato os sea de interés. Lo podéis contactar a través de nuestra web o en el correo electrónico: hmrauschert@aol.com. En la actualidad está retirado pero sigue trabajando en su profesión. De hecho es una persona casi imprescindible en una expedición como la estamos llevando a cabo.

En la antigua Republica Democrática de Alemania (Deutsche Demokratische Republik, DDR) era muy difícil para los habitantes normales viajar fuera del bloque Este. Hacia finales de los años sesenta, en Budapest, encontré un libro de fotografías sobre inmersiones en la Antártida. Un autor ruso havia publicado en él fotografías fantásticas con su encuentro con el mundo subacuático de la Antártida. Las fotografías me cautivaron. De todas las formas posibles, quería aunque solo fuera por una vez hacer inmersión en la Antártida. Aproximadamente 10 años más tarde, un conocido me pregunto si quería viajar a la Antártida con él, para poder fotografiar los pingüinos nadando debajo del agua. En ese instante estaba radiante de alegría. Hubiera podido hacer cualquier trabajo para poder ir. ¡Y por eso habría hecho inmersión!

El año 1980 llegó. La travesía con un barco ruso duró unas 4 semanas, hasta poder llegar a la estación polar rusa "Bellingshausen". Con una mascara sencilla y un vestido de inmersión normal salté por primera vez dentro del agua en el mes de diciembre. Nunca hubiera pensado que el agua podía ser aun más fría que el agua de casa durante el invierno debajo del hielo. Con una temperatura del agua de menos de 1.9 grados Celsius, tuve la impresión de que un cuchillo me cortaba la cara alrededor de la máscara. Pero el mundo subacuático me cautivó enseguida. Particularmente, muchos anfípodos iban cayendo encima de mí. Estrellas de mar de diferentes colores, algas inmensas, peces que podía coger con las manos sin escaparse … De golpe, estaba rodeado de pingüinos, que nadaban rápidamente para poder coger los anfípodos que yo havia movido del fondo.

Casi sin aliento y completamente congelado nadé hacia la barca de goma. Las botellas estaban vacías. Mi compañero me alargó su mano fuera la barca y me felicitó por la primera inmersión de un alemán en la Antártida. Pero estaba equivocado. Ya hacía tiempo que el carpintero del barco "Grauß" hizo la inmersión con una escafandra para inspeccionar el barco.

En la siguiente inmersión ya me sentía más caliente. Estaba en otra profundidad y encontré otra vez miles de anfípodos. En esta ocasión se veían diferentes. Me fascinó la gran variedad. Finalmente, quería trabajar en ecología. Por lo que tenía que conocer todo lo que vivía. De esta forma empecé a identificar los anfípodos. Como siempre he ido encontrando de nuevos - muchos que no estaban descritos- me quedé estudiando este grupo de organismos.

Dos veces inverné durante medio año en la estación rusa. Después de la caída del muro también trabajé durante otro medio año. He vivido muchos meses en una tienda en la estación argentina "Jubany" y he viajado con diferentes barcos (españoles, argentinos, chilenos, rusos y alemanes) mayoritariamente al polo sur, pero también alguna vez al polo norte (Spitzbergen, Nowaja Semlja, tierra Franz-Josephs).

Frecuentemente he viajado con el barco "Polarstern", donde se puede intercambiar de forma excelente experiencias con otros científicos. Especialmente, estoy muy agradecido a los científicos españoles por la ayuda en la identificación de los organismos bentónicos. Aunque desafortunadamente existen actualmente más de mil fotos para identificar. Esta situación también se da con los anfípodos donde se encuentran más de 100 especies sin nombre.

Se necesita mucho tiempo para describir un pequeño crustáceo. Las especies que tienen más centímetros son más fáciles de reconocer y la mayoría ya están descritas. Pequeñas especies (1-3 mm) se escapan frecuentemente a través de las redes de pesca o desaparecen en medio de las capturas. Para poder reconocer los caracteres morfológicos se tienen que conservar los anfípodos y posteriormente observarlos debajo el binocular. ¡Cualquiera puede imaginarse cómo de pequeño puede llegar a ser el aparato bucal de un crustáceo de un tamaño de 1mm! En total se necesitan más o menos 30 caracteres morfológicos para la descripción de una especie. Todo requiere mucho tiempo. Pero, mucho más rápido se ha de ser para fotografiar los organismos bentónicos que llegan a la cubierta dónde morirán pronto y perderán su color natural. Los anfípodos también pierden frecuentemente sus patas y la postura natural del cuerpo.

Existen muchas dificultades en la estancia en la Antártida. Pero, aunque casi ya tengo 70 años me fascina el trabajo de toda novedad.

Un cordial saludo de los investigadores.

Datos

Coordenadas:
69º 11 S
8º 6,7 E

Temperatura del agua: -2,0ºC
Temperatura del aire: -3,3º C
Velocidad del viento: 3,3 metros por segundo (m/s)
Velocidad del barco: 0 nudos

 

Imágenes

El Dr. Martín Rauschert en su laboratorio El Dr. Martín Rauschert en su laboratorio Dr. Martín Rauschert El Dr. Martín Rauschert
Una imagen de los fondos marinos Una imagen de los fondos marinos Fotografía de un anfípodo Fotografía de un anfípodo
Una fotografía del conocido fotógrafo submarino Norbert Wu Una fotografía del conocido fotógrafo submarino Norbert Wu

 

Aquí teneis el mensaje original en Aleman que ha escrito el Dr. Martín Rauscher para todos vosotros.



Fecha última actualitzación: 22 de Diciembre de 2003