Después de
un par de semanas de mal tiempo, ha llegado la primavera austral.
Los días empiezan a ser soleados, con una luz intensa que
nos recuerda las nieves de nuestras montañas. Si no fuera
por el intenso azul del mar y por el sentimiento de soledad que
inspira este remoto paraíso que es el Polo Sur, parecería
que estamos en un día de vacaciones en la nieve. El barco
navega hacia el sur del Mar de Weddell, bastante cerca del margen
del hielo y por un canal abierto entre este hielo continental y
la banquisa. Estamos en una Polimnia y ello nos permite navegar
con mayor velocidad y así llegar antes a nuestro destino.
En algunas zonas del océano antártico la superficie
del mar no se cubre de hielo a pesar de que debería estar
completamente helado, especialmente durante gran parte del año.
En invierno, y desde el hielo continental permanente hasta la zona
más oceánica del continente, la superficie helada
se multiplica por cinco y alcanza los 20 millones de km2 (ver el
mensaje número 9 de la web del año 2000). A pesar
de que las condiciones atmosféricas propician la cobertura
de hielo en algunas zonas, ésta queda libre y permanece abierta
hasta la llegada del verano. Muchas de estas zonas, llamadas polimnias,
no se cubren de hielo nunca y hace que se las considere como situaciones
predecibles. Este es el ejemplo de la Polimnia del sector oriental
del Mar de Weddell, donde estamos. No siempre tienen la misma extensión
y las corrientes y los vientos se encargan de regular su superficie.
¿Qué hace que existan estas polimnias? La razón
es un conjunto de causas y factores, pero los más habituales
son el régimen de viento que procede del continente y las
corrientes que arrastran masas de agua profunda hacia la superficie.
Los primeros soplan de manera intensa de costa (continente helado)
hacia mar abierto. Son los conocidos vientos catabáticos,
que desplazan las placas de hielo superficial hacia la banquisa
y ayudan a liberar la superficie de agua. Las segundas son aguas
menos frías, por encima del punto de congelación del
agua de mar, y si se producen de manera constante y hacia la superficie
garantizan que el hielo no se forme.
Estas masas de agua son de gran importancia para el funcionamiento
del ecosistema antártico y los polares en general. Se trata
de zonas donde el agua del fondo fluye hacia la superficie, generando
un efecto parecido a las zonas de afloramiento. Los afloramientos
son masas de agua profunda que arrastran nutrientes (abono) que
alimentan a las microalgas (fitoplancton). Estas crecen rápidamente
y dan lugar a sistemas muy productivos que se corresponden con las
zonas de mayor abundancia de peces -con lo que han sido explotados
por los pescadores desde hace décadas. Un ejemplo sería
el afloramiento frente a las costas del Sahara, en gran parte provocado
también por los vientos fuertes que vienen del continente,
que desplazan las masas de agua superficial hacia mar abierto y
así favorecen la subida hacia la superficie de masas de agua
profunda. En la Antártida no está permitida la pesca
en las zonas cercanas al hielo y por ello, de manera excepcional,
las polimnias quedan liberadas de la presión humana, como,
en general, casi toda la Antártida.
Gracias a este fenómeno que os hemos explicado, el barco
navega rápidamente hacia el sur. El capitán conoce
muy bien que la polimnia de la zona del Weddell donde estamos está
abierta casi siempre, y ello favorece a nuestra expedición.
Pronto os explicaremos otros fenómenos que vayamos encontrando.
Un cordial saludo de los investigadores.
Datos
Coordenadas:
70º 36' S
10º 34' O
Temperatura del agua: -1,7ºC Temperatura del aire: -2,4º C Velocidad del viento: 5,1 metros por segundo (m/s) Velocidad del barco: 8.5 nudos
Imágenes
Imagen de satélite
Margen banquisa en contacto con hielo
Esquema de la situación de una polimnia
en el Mar de Weddell
Video Imagen de la navegación
del Polarstern cerca
del margen de la banquisa en el interior de una polimnia situada en el sector oriental del Mar de Weddell