Tras unos días
de intenso trabajo estamos atrapados por el mal tiempo. Los vientos
catabáticos que circulan del interior del continente hacia
la costa han hecho acto de presencia con gran intensidad. Estos
vientos pueden alcanzar los 320 Km por hora en la Antártida,
siendo los más fuertes de todos los continentes. La tripulación
sabe muy bien cómo superar estas situaciones. Para ello,
el barco se ha situado encajado en la placa de hielo marino y, mientras
apenas se mueve, el paisaje que se divisa de las ventanas de nuestros
camarotes es espectacular. El viento arrastra pequeñas partículas
de hielo, lo que hace que el viento se pueda apreciar como una nube
blanca que se desplaza con gran intensidad desde el margen del hielo
hacia el mar. En un día como hoy se suspenden las operaciones
en cubierta y centramos nuestros esfuerzos en los trabajos de laboratorio.
En ocasiones, aprovechamos los ratos muertos entre experimentos
para discutir y comentar nuestros trabajos, cómo avanzan
y qué aportarán en el marco de nuestra línea
de trabajo. Quizás es el momento de explicaros un aspecto
importante de esta línea. Después de leer los párrafos
que siguen, se podrá comprender mejor por qué nuestro
grupo está formado por especialistas en distintos campos
de la oceanografía que son necesarios para poder abordar
nuestros objetivos. Os lo contamos.
La principal característica del ecosistema antártico
es la presencia de una placa de hielo que cubre la superficie marina
en invierno, y cuya superficie puede abarcar mas de 20 millones
de kilómetros cuadrados con un espesor de aproximadamente
un metro. Esta masa de hielo se reduce a menos de la mitad en verano.
Mientras la masa de agua marina queda atrapada bajo el hielo, la
vida a lo largo de la misma, o de la columna de agua se reduce drásticamente.
Uno de los paradigmas antárticos es que todo el ecosistema
ralentiza su actividad y que espera a que llegue la nueva primavera
para despertar. Una de las primeras y grandes evidencias de que
la vida no se detiene en absoluto es el hecho que cuando empieza
el deshielo, coincidiendo con gran incremento de la intensidad lumínica,
se produce la explosión de la vida autotrófica. Las
algas que necesitan la luz para crecer como todas las plantas proliferan
entonces de forma acelerada. Esta explosión de vida entendida
como producción primaria es una de las más elevadas,
si no la que más, de todos los océanos. ¿Cómo
puede suceder este fenómeno si durante el otoño y
el invierno la vida se ralentiza? La explicación es muy sencilla,
no se detiene, continúa muy activa pero no en la columna
de agua si no en el mismo hielo. Como os hemos explicado, el hielo
marino es uno de los más impresionantes ecosistemas de nuestro
planeta. En él la vida florece con intensidad por el simple
hecho que se comporta a modo de esponja, chupando y reteniendo las
células y los nutrientes que hay disueltos en el agua al
solidificarse. Al mismo tiempo, estas células tienen nutrientes
más a su disposición y al incrementar las interacciones
entre células y nutrientes, éstas crecen y se mantienen
con un coste más bajo que el que tenían antes en la
masa de agua. La vida se desarrolla con mayor intensidad por el
simple hecho de estar cerca, con una mayor concentración
en un menor espacio. Al hielo se acercan gran cantidad de organismos
que durante otras épocas del año viven nadando en
la columna de agua. Organismos como el krill y otros del zooplancton
van a la superficie del hielo en contacto con el agua de mar para
alimentarse y, como el caso de algunas especies, poner sus huevos
en el hielo. Con ello, al eclosionar no tienen que preocuparse por
buscar alimento. La actividad biológica sucede con intensidad
y sin detenerse todo el año en este ecosistema singular.
La cantidad de luz es suficiente para que los productores primarios
se mantengan durante el invierno austral. Pero, hay muchos otros
organismos que no necesitan la luz para crecer y estos son los autotróficos
como las bacterias y otros microorganismos. Todos las especies que
habitan la masa de hielo aprovechan los canales, cavidades, etc.
que se van formando en gran parte debido a su propia actividad.
Al crecer abren o ensanchan los canales y de esta manera tiene una
cierta capacidad de estructurar el sustrato donde viven para hacerlo
más útil para vivir y crecer. Este fenómeno
de concentración que favorece la proliferación de
vida en el hielo también ocurre en el fondo marino. En este,
las distintas especies se aglomeran justo encima del sustrato o
penetrando en el. Muchos son sésiles, que significa que no
se mueven como los árboles o las plantas en nuestros bosques.
Otros se desplazan entre los sésiles y encima del sustrato
como los insectos o los moluscos en los ecosistemas terrestres.
Otros se mueven algo más nadando como los peces que corresponderían
a las aves en nuestro ambiente. En conjunto se generan unas comunidades
biológicas conocidas como bentónicas que, en base
a lo mencionado antes, se parecerían a nuestros bosques o
praderas, pero en vez de plantas serían animales de muchas
formas y tamaños. Hay que recordar ahora, que también
hay bosques de plantas en el mar y son los conocidos como praderas
de fanerógamas (las Posidonias en el Mediterráneo)
y macroalgas (los bosques de kelps o macrocistis en el Atlántico).
Pero estos bosques de plantas crecen a poca profundidad, generalmente
no mas de 50 metros que es hasta donde llega suficiente luz como
para que tengan energía suficiente para desarrollarse. En
la Antártida estas comunidades de plantas marinas se encuentran
tan sólo en la zona de la Península Antártica
y alrededores y no hay en el Mar de Weddell, en parte por que el
hielo no deja pasar la luz una gran parte del tiempo.
Los organismos que habitan las comunidades bentónicas, mayoritariamente
animales en estas latitudes polares, se alimentan sobre todo de
lo que les llega de arriba. Cuando hablamos de arriba nos referimos
a lo que les cae a lo largo de la columna de agua o lo que es arrastrado
por las corrientes. El hecho de que haya tantos organismos en el
bentos tan sólo se puede explicar por el hecho de que les
llega suficiente alimento como para desarrollar comunidades muy
ricas tanto en número de individuos como de especies (ver
el mensaje número 5 de esta expedición). Muchos de
estos organismos se alimentan directamente de los que les cae de
arriba o lo que les llega por las corrientes. Otros se alimentan
de éstos, y de estos últimos otros hasta formar una
auténtica cadena trófica y un nivel de interacción
muy elevado. Al igual que sucede en el hielo marino, en el lecho
marino la vida se concentra en una franja muy estrecha de uno a
dos metros de espesor. También aquí, una de las razones
de que haya tanta diversidad y abundancia es debido en gran parte
al hecho de estar juntos e interactuar entre todos. El alimento
depositado en el fondo está al abasto de muchas especies
y estas están al mismo tiempo cerca de otras que las capturan.
El resultado tanto de la concentración como de la interacción
es que el conjunto de organismos de la comunidad son capaces también
de modificar el ambiente en que viven. Por ejemplo, las gorgonias
al crecer interaccionan con las corrientes de cerca del fondo marino
y hacen que las partículas y presas que arrastran contacten
con sus ramificaciones o las hacen precipitar para que otros organismos
las puedan capturar. Otro ejemplo son las esponjas que bombean agua
a través de sus cuerpos y así atraer partículas.
Muchos organismos se aprovechan de esta capacidad de aspirar de
las esponjas y se instalan sobre las mismas. De igual manera que
los bosques terrestres y que las praderas de plantas marinas, las
praderas de animales sésiles retienen los sedimentos y todo
el alimento potencial que ha precipitado al suelo. Así otros
organismos que se mueven entre las colonias e individuos de las
especies sésiles encuentran alimento y al mismo tiempo refugio
frente a sus depredadores. Esta situación se podría
comparar con lo que hacen los pájaros en los bosques donde
se esconden y al mismo tiempo atrapan insectos retenidos por la
vegetación en los días de ventisca.
Tanto las comunidades biológicas asociadas al hielo como
al lecho marino las podemos considerar como comunidades de frontera
entre sistemas. Uno es entre medio aéreo y el hielo con la
columna de agua y el otro entre el sustrato del fondo y también
la columna de agua. Estas situaciones son comunes en la Naturaleza
ya que, como se ha explicado, tanto la concentración como
la interrelación incrementan las posibilidades de coexistencia
entre las especies las especies y con ello la capacidad de responder
de manera que en conjunto pueden cambiar parte de las condiciones
ambientales para favorecer su supervivencia. Que duda cabe que es
el medio físico (hielo y sustrato del fondo) lo que hace
posible las comunidades de frontera. En el medio marino podemos
encontrar otros ejemplos como sería la zona de interacción
entre masas de agua de distintas características (más
o menos salinas o diferente temperatura). A lo largo de la columna
de agua existen las llamadas termoclinas y las haloclinas que son
un ejemplo de zonas de frontera entre masas de agua. Otro ejemplo
sería la zona final de una pluma de agua dulce que penetra
de origen fluvial. En la zona de interfase entre masas de agua se
produce una concentración de especies y por tanto una mayor
diversidad y producción. De esta manera, podríamos
generalizar que el medio marino es un conjunto de discontinuidades
con zonas de aglomeración y zonas entre estas. Sería
en el sentido vertical, como la pasta de hojaldre: capas intensas
de relleno separadas de capas esponjosas sin a penas contenido.
En el Océano Antártico se puede observar una situación
paradigmática de las comunidades de frontera: hielo y fondo.
Entre ambas zonas la columna de agua está casi desprovista
de vida durante el invierno y cuando llega la primavera, el hielo
se deshace y como se ha explicado antes, al salir organismo y nutrientes
(abonos) a la columna de agua se produce la floración de
vida en la misma. Inmediatamente se da lugar a la interconexión
entre las dos fronteras como explicaremos en el mensaje relacionado
con los "blooms". Los organismos del plancton colonizan
la masa de agua pero aún que su densidad y productividad
es alta, su diversidad nunca supera la que encontramos en ambos
sistemas frontera que delimitan la columna de agua. Una de las grandes
diferencias entre los sistemas a lo largo de amplios rangos geográficos,
como podría ser la columna den agua o masas de agua de gran
amplitud y los sistemas de frontera es que no alcanzan el nivel
de estructura y complejidad de estos últimos. Una razón
sería el carácter temporal de los sistemas planctónicos
ya que no tienen tiempo para poder organizarse y otra razón
es que, a excepción de por ejemplo las zonas de termoclina,
carecen de un sustrato para poder concentrarse continuadamente.
Ahora nos viene a la mente unas palabras de nuestro profesor Ramón
Margalef en las que decía que en estas
situaciones de frontera es cuando se produce una mayor transferencia
de energía (alimento y calor) entre comunidades y que siempre
salía ganando la comunidad más compleja (como sería
el bentos en el fondo marino). De este razonamiento podríamos
extraer otra característica de los sistemas de frontera y
es que son muy eficaces en explotar y extraer recursos de los sistemas
de alrededor.
¿Y por qué os contamos esta historia de los sistemas de frontera? Es sencillamente por que el objetivo central de nuestra investigación en esta expedición a la Antártida es el estudio de las comunidades bentónicas del fondo marino desde el punto de vista de sistema frontera. Nuestra aproximación es intentar evaluar cuanta materia y energía llega al fondo marino, de donde viene, cuanto tarda en llegar y como es aprovechada por los organismos bentónicos sésiles. Somos conscientes de que se trata de un
objetivo ambicioso pero trabajaremos duro para conseguirlo.
Un cordial saludo de los investigadores.
Datos
Coordenadas:
70º 52' S
9º 18' O
Temperatura del agua: -2,8ºC Temperatura del aire: -1,47º C Velocidad del viento: 29,2 metros por segundo (m/s) Velocidad del barco: 0,2 nudos
Imágenes
Superficie del mar justo al inicio
de la tormenta
Comunidad de algas que viven en el
hielo
Comunidad de organismos bentónicos
Superfície inferior de un bloque de
hielo
Videos: Tormenta
1 / Tormenta
2
Los dos videos muestran dos vistas de la tormenta con vientos de
unos 200 Km hora que surgen del continente arrastrando hielo y que dan
lugar a bandas de concentración de hielo perpendiculares a la corriente