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  Investigación: Expediciones científicas: La Antártida
[diario antàrtida 2000]    
[diario antàrtida 2002]   

      Mensaje 16: ¿Cómo evaluamos el transporte?

La campaña sigue a un ritmo de frenética actividad en la que los experimentos se suceden de forma interrumpida. Para nuestro grupo ha llegado el momento de celebrar que hemos alcanzado uno de nuestros objetivos que requería un esfuerzo continuado de todos. Durante 24 horas no hemos parado de enviar nuestra sonda CTD con las botellas al mar y estudiar las características de la columna de agua tanto físicas como biológicas. Esta caracterización nos debe permitir además evaluar cuanta materia orgánica y con que velocidad llega al fondo marino donde se encuentran las comunidades que tanto nos interesa conocer. De cada día hay nuevas técnicas que permiten una aproximación mejor al problema y nos enseñan otras maneras de entender que sucede en los océanos. Una de estas maneras se basa en la utilización de isótopos radiactivos y para explicar como se hace y en que se basa el trabajo experimental nuestros compañeros Elisabet Verdeny, Alessia Rodríguez y Baena, y Pere Masqué han preparado el texto que sigue. Alessia es uno de los miembros del equipo a bordo y su incomparable capacidad de trabajo ha permitido terminar con éxito los experimentos. Esperamos que el texto sea de vuestro interés.

"Desde el inicio de la Revolución Industrial el nivel de CO2 en la atmósfera ha aumentado de forma sustancial y es de esperar que continúe haciéndolo. Es razonable creer que la actividad humana ha sido la responsable de buena parte de estas emisiones hasta la actualidad. Hoy en día, uno de los temas que genera más interés científico es el denominado Efecto Invernadero: en concentraciones muy elevadas, los "gases
invernadero" (entre ellos, H2O y CO2) impiden que la radiación térmica infrarroja terrestre escape de la atmósfera y, por lo tanto, ésta queda retenida provocando un aumento progresivo en la temperatura media de nuestro planeta.

Un tercio del CO2 que se libera a la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles y a la deforestación es absorbido por los océanos. Durante los últimos años se han desarrollado numerosos trabajos de investigación con el objetivo de encontrar cual es la capacidad de los océanos para absorber este exceso de CO2 en la atmósfera y, como consecuencia, determinar a que ritmo se producirá el cambio climático previsto. Dentro de este marco de acción se sitúan buena parte de los proyectos de investigación que llevamos a cabo y, entre ellos, parte de nuestra contribución en el proyecto que actualmente se está desarrollando en el Mar de Weddell en la Antártida.

La Antártida es un continente que se encuentra prácticamente sumergido bajo la capa de hielo más extensa del mundo. Sólo el 2% de su superficie se encuentra libre de hielo. Las bajas temperaturas y la duración desigual del día y la noche a lo largo del año propician unas condiciones biológicas que no permiten el desarrollo de formas de vida complejas. La flora y la fauna en la superficie del continente antártico son muy pobres. En cambio, el ambiente marino destaca por su riqueza biológica.

En general, una parte de la producción primaria o materia de nueva formación en las capas superficiales del océano se hunde y cae lentamente en forma de lluvia de partículas y agregados de las mismas que forman lo que se conoce como "nieve marina". De esta manera parte del carbono que se genera cerca de la superficie viaja hacia el fondo marino. Parte de este carbono que cae proviene del CO2 atmosférico y es consumido por microorganismos como las bacterias que lo transforman en sustancias coloidales o disueltas que ya no tienen peso para seguir cayendo. De esta manera, la cantidad de carbono que llega al fondo del océano disminuye al aumentar la profundidad. Los cambios que pueden suceder durante este proceso de caída son de gran importancia ya que determinan la cantidad final de carbono que termina llegando y almacenándose en el fondo del mar.

¿Cómo pueden los océanos regular el nivel de CO2 en la atmósfera?

Cuando el CO2 de la atmósfera entra en contacto con la superficie del mar queda disuelto en el agua y se convierte en alimento para los microorganismos que viven en la capa fótica que tiene unas decenas de metros de espesor. El fitoplancton se alimenta de este carbono y el zooplancton se alimenta del fitoplancton. A su vez ambos grupos pueden servir de alimento para organismos más grandes y así progresivamente. Por lo tanto, el carbono que inicialmente se encontraba en la atmósfera ha pasado a formar parte de la cadena trófica dentro del ecosistema marino. Cuando estos organismos mueren, sus restos se hunden y se depositan lentamente sobre el fondo del mar, así finalmente el carbono pasa a formar parte del sedimento. Este proceso, que se conoce como exportación de carbono, es uno de los que más le interesa cuantificar a la comunidad científica.

Para estimar la cantidad de carbono que sedimenta, es decir, la cantidad de carbono absorbida por el océano, los científicos pueden recurrir al uso de trazadores radioactivos naturales. Estos trazadores, tal como indica su nombre, son elementos radioactivos y, por lo tanto, inestables. Esto significa que tienen la propiedad de desintegrarse y además a un ritmo constante. Los científicos aprovechan esta característica para medir la duración de procesos interesantes, es decir, usan los radiotrazadores como "relojes".

La radioactividad natural en el océano se debe fundamentalmente a un decaimiento (perdida natural de la actividad radioactiva) de la serie de tres radionúclidos producidos durante el proceso de nucleosíntesis previo al nacimiento de nuestro sistema solar: 238Uranio (U), 232Torio (Th) y 235U. Las medidas de la actividad que aún tienen estos radionúclidos primordiales en la Tierra y los productos de su decaimiento sirven para conocer la distribución actual del Uranio y el Torio en el océano y los mecanismos que regulan los procesos mencionados.

Los trazadores que se han utilizado más hasta ahora con este propósito son el isótopo del Torio, 234Th, y el del Polonio,210Po. Estos elementos provienen de la desintegración del 238U y del 210Plomo (Pb),respectivamente.

Tanto la pareja, 238U-234Th como la pareja 210Pb-210Po permiten estudiar el proceso de exportación del carbono, aunque lo hacen a escalas de tiempo diferentes. Gracias a que cada elemento tiene un tiempo característico de desintegración (denominado período de semidesintegración), podemos estudiar procesos en el océano que ocurren a diferentes escalas de tiempo. Con la pareja 238U-234Th podemos estudiar procesos de aproximadamente cuatro semanas de duración, como puede ser un florecimiento o "bloom" de fitoplancton, mientras que con la pareja 210Pb-210Po se pueden estimar procesos de hasta medio año de duración, como el efecto de las corrientes marinas sobre la zona de estudio. El estudio integrado de ambas parejas de radiotrazadores es el que nos permite una mejor estimación del proceso de exportación del carbono.

Para cuantificar la exportación de carbono es necesario hacer un estudio detallado de las concentraciones de estos cuatro radionúclidos a lo largo de la columna de agua, desde la superficie hasta el fondo del mar. Se estudian unas 15 profundidades con las que se hace un perfil vertical de concentraciones que describe la trayectoria del carbono.

Generalmente encontramos una concentración constante de 238U a lo largo de la columna de agua, debido a que el U tiende a estar disuelto en el agua de mar y, por lo tanto, uniformemente distribuido en toda la masa de agua. A diferencia de su padre (así se conoce al elemento que se desintegra formando otro), el 234Th, tiene una gran afinidad por las partículas, adhiriéndose a su superficie y como consecuencia no se encuentra una distribución uniforme de su concentración en el medio marino. El 234Th viajará con las partículas y eso nos permite conocer el destino del carbono absorbido por el mar.

Tanto el 210Pb como, especialmente, el 210Po presentan una cierta afinidad por las partículas, pero a diferencia del 234Th, que se adhiere a la superficie de éstas, el 210Po entra en el ciclo biológico de los microorganismos. Por eso sirve tanto para trazar la migración de las partículas de una zona a otra como para caracterizar el metabolismo de ellas.

Centrándonos en el 234Th, el estudio de los perfiles verticales de la columna de agua nos permite cuantificar el déficit en relación al 238U. Este déficit está relacionado con la cantidad de partículas que han sedimentado. Como estas partículas contienen una parte del carbono que inicialmente se encontraba en la atmósfera (porque lo han asimilado biológicamente), este déficit también estará relacionado con la cantidad
de carbono exportado al fondo, es decir, absorbido por el océano.

Las partículas que se hunden contienen en mayor o menor medida, carbono orgánico (que denominan Carbono Orgánico Particulado o COP) y 234Th adherido sobre su superficie. Entonces, es de esperar que las cantidades de COP y 234Th estén relacionadas proporcionalmente. Esta relación es la que nos permite, una vez conocido el déficit de Torio, cuantificar el flujo de carbono.

Un escalón imprescindible en este estudio es la obtención de la relación 234Th/COP. Esta relación sólo es interesante en aquellas partículas que realmente sedimentan. Es decir, de entre todas las partículas que hay en la capa fótica, habrá algunas que aún teniendo 234Th adherido a su superficie, no tendrán densidad suficiente para contribuir al flujo hacia el fondo del mar y quedarán en suspensión en la columna de agua. Para
determinar la relación 234Th/COP en las partículas que si contribuyen al flujo hace falta colectar una muestra de estas partículas durante el proceso de sedimentación. Para esto se utilizan las llamadas trampas de sedimento.

Las trampas de sedimento generalmente se sitúan a una profundidad intermedia entre el límite inferior de la capa fótica y el fondo del mar. Con lo que colectan se puede estimar la relación 234Th/COP en las partículas, pero, ¿nos dan información de la cantidad total de materia que sedimenta finalmente al fondo marino? La respuesta es no porque una fracción del material capturado por la trampa puede no llegar al fondo por diversos procesos. Para obtener el balance final entre el carbono absorbido de la atmósfera y el carbono que sedimenta hace falta hacer un análisis del sedimento marino. De esta manera obtendremos una estimación del ritmo de sedimentación de las partículas que provienen de las capas superficiales.

Hasta aquí, el estudio planteado podría realizarse en cualquier zona del planeta. Entonces, ¿Por qué este estudio se desarrolla en el Mar de Weddell en la Antártida?, ¿Qué particularidad tiene esta zona?

La causa es el descubrimiento, en los últimos años, de una de las biocenosis más ricas de todo el planeta habitando la plataforma continental de este lugar a tal grado que solo se pueden comparar con arrecifes coralinos y selvas tropicales. Los organismos bentónicos que se encuentran en el sedimento van acumulando carbono (y otros compuestos como la sílice biogénica) durante su crecimiento y desarrollo. Utilizando los trazadores radioactivos 234Th y 210Po como "relojes" podemos estudiar con que ritmo estos organismos acumulan efectivamente el carbono.

Debido a que esta zona se encuentra cubierta durante una gran parte del año por una gruesa capa de hielo, la aportación vertical de nutrientes como fuente de alimento para las comunidades de suspensívoros bentónicos que han colonizado el fondo antártico no siempre es viable. Siendo así, las corrientes cerca del fondo que transportan partículas y presas, garantizando una aportación de nutrientes continúa durante el año, son las responsables del éxito biológico de estas comunidades. Estas corrientes de partículas hacia zonas sumergidas bajo el hielo antártico forman parte de los procesos oceánicos que pueden ser estudiados con trazadores radioactivos. Por lo tanto, caracterizar estas corrientes es uno de los objetivos del estudio que se desarrolla en la Antártida. Además, queremos saber como se desarrollan estos procesos en relación con la distancia a la plataforma de hielo."

Un cordial saludo de los investigadores.

Datos

Coordenadas:
72º 48' S
19º 32' O

Temperatura del agua: -1,6ºC
Temperatura del aire: -4,8º C
Velocidad del viento: 3,2 metros por segundo (m/s)
Velocidad del barco: 4,2 nudos

Imágenes

Alessia empieza su sesión de análisis Alessia empieza su sesión de análisis Sonda CTD Sonda CTD
El equipo descansando El equipo descansando Final del experimento Final del experiment
Bomba de filtración Bomba de filtración Esquema de los perfiles de concentración Esquema de los perfiles de concentración

Video: Utilizamos un vehículo submarino equipado con cámaras de video y fotografía para estudiar los fondos marinos del Mar de Weddell. Hoy, mientras el vehículo iba bajando hacia el fondo les hemos pedido a nuestros compañeros que filmaran lo que se ve en la columna de agua mientras el vehículo baja. En el monitor de debajo de la izquierda y en el de la derecha veréis una gran cantidad de partículas que se encuentran suspendidas en el agua o que van cayendo. Esto es la conocida como "nieve marina" y es una parte muy importante de la materia orgánica que cae hacia el fondo marino. Lo que veis en el video es el conjunto de monitores y equipos que permiten controlar y dirigir al vehículo desde el barco


Fecha última actualización: 15 de Enero de 2004