Durante el invierno
de 1995-1996 nuestro equipo participó en la primera Campaña
antártica en el marco del programa internacional EASIZ (Ecology
of the Antarctic Sea Ice Zone) a bordo del buque oceanográfico
alemán Polarstern. Desde entonces hemos participado en cinco
campañas y hemos realizado estudios tanto en el Mar de Weddell
como en la zona de la Península Antártica. Con esta
campaña se cierra un periplo de 10 años de estudios
que se concluirá el mes de septiembre de este año
en una isla del Mar Adriático con la clausura del programa.
Para todos nosotros ha sido una inolvidable aventura científica
y personal que ha aportado excelentes resultados profesionales y
multitud de experiencias personales, que aunque no todas siempre
buenas, dan un balance final realmente positivo.
La Antártida es un continente que presenta, al mismo tiempo,
grandes similitudes entre las diferentes zonas debido a la corriente
circumpolar que la rodea y que la aísla parcialmente de los
océanos que la circundan, y también grandes diferencias.
Con este mensaje os queremos hablar de uno de los dos grandes mares
interiores antárticos, el Mar de Ross. Nosotros estamos ahora
en el otro, el Mar de Weddell. Para hacerlo contamos con la fantástica
ayuda de uno de los grandes investigadores antárticos, el
Dr. Paul Dayton, de la Institución de Oceanografía
Scripps, en California, EUA. Paul Dayton fue el director del Programa
antártico de su país y es, además de uno de
los ecólogos marinos de mayor prestigio internacional, un
profundo conocedor y erudito de los ecosistemas antárticos.
A continuación os escribimos una parte del manuscrito que
nos remitió para vosotros y que ha escrito conjuntamente
con su compañero el Dr. Simon Thrush. El manuscrito completo
en inglés lo podréis encontrar como anexo a este mensaje.
La traducción completa del mismo saldrá publicada
en la revista Omnis Cellula en un volumen dedicado a la Antártida
el próximo otoño. Como podréis ver, en muchos
de los mensajes contamos con la colaboración de consumados
especialistas en el estudio de la Antártida y muchos de ellos
son de diversos países. Nos consideramos profundamente honrados
de disponer de su colaboración y ofrecérosla directamente
a vosotros con los menos retoques de traducción posible.
Por ello se ha considerado que una versión impresa de gran
parte de las contribuciones sería un excelente colofón
de la tarea que se está haciendo en esta campaña.
Para todos los que estéis interesados, no dejéis de
consultar la web de la revista Omnis Cellula (http://www.omniscellula.net),
donde se ofrece el contenido de los anteriores números, y
se introduce el de los próximos, entre ellos el dedicado
a la Antártida, donde podréis encontrar las traducciones
íntegras de los textos.
El texto de Paul Dayton que sigue se refiere especialmente a los
fondos intactos, sin el impacto de la actividad humana, que tienen
un valor incalculable desde el punto de vista ecológico,
como son las comunidades bentónicas del Mar de Ross. Esperamos
que sea de vuestro interés.
"Una submarinista, por primera vez en McMurdo Sound, se desliza
ansiosamente a través de un pequeño agujero en el
hielo marino, se detiene para acomodar los ojos a la poca luz y
es inmediatamente sorprendida por la evidente claridad del agua.
Durante la mayor parte del año la visibilidad bajo el agua
puede exceder los 200 metros, lo que cambia la perspectiva de distancia
para los submarinistas con experiencia en condiciones más
turbias. Por lo tanto, al mirar hacia abajo el fondo parece muy
cercano aún antes de descender más profundo. En los
alrededores de la Isla de Ross el fondo será de rocas volcánicas
y grava y la vida sobre él estará claramente determinada
por la profundidad. La primera zona será casi desierta excepto
por la presencia de estrellas de mar y nemertinos gigantes y ocasionalmente
campos de hidrozoos solitarios color púrpura. Descendiendo
más, ella encontrará un incremento del número
de anémonas, estrellas, erizos de mar, alcionarios, ascidias
solitarias y coloniales y esponjas dispersas. Normalmente alrededor
de los 30 m de profundidad el fondo estará cubierto de esponjas
de muchas formas y colores diferentes, algunas de ellas impresionantemente
grandes. Si se desciende a los 50 m, ella encontrará a menudo
que la comunidad dominada por esponjas cambia a otra dominada por
grandes agregados de briosos, animales coloniales parecidos a los
corales. Por arriba de ella hay una capa de hielo sólido
que parece como un cielo en una tarde de tormenta, con manchas de
luz oscuridad marcadas por la cobertura de nieve en el hielo, el
crecimiento de algas de hielo y el hielo fragmentado acumulándose
debajo del hielo marino. Cuando ella está segura que ve el
agujero de salida, se relajará y observará a sus alrededores
y verá un pez descansando sobre sus aletas y mirándola
y, si hay suerte, verá a una foca reluciendo por arriba e
inspeccionando hacia abajo con grandes ojos de curiosidad.
Mientras la mayoría de grupos de animales que ella admira
se encuentran en las zonas templadas, en su ascenso considerará
las diferencias que llegan inmediatamente a su mente: la ausencia
de algas, el hecho de que el pez permanezca cerca del fondo y nade
repentinamente de un lugar a otro, la zonación de un substrato
casi pelado a un área cubierta de anémonas, a una
de esponjas y después a una de briozoos. Ella y la foca de
Weddell se mirarán mientras está ascendiendo, y cuando
ella se detenga debajo del hielo admirará por primera vez
la estructura del mundo debajo del hielo marino, un mundo dominado
por grupos de grandes cristales de hielo o platelets, a menudo cubiertos
de diatomeas marrones y pequeños crustáceos con pequeños
peces plateados nadando a través de los cristales. Y antes
que ella finalmente ascienda a través del agujero, mirará
a su alrededor y verá pequeñas mariposas de mar (lirios
de mar) púrpuras volando, pequeñas hydromedusas transparentes,
y a lo lejos verá una gran medusa de colores flotando y agitando
sus tentáculos. Ella mirará hacia abajo a través
del agua limpia y admirará el fondo azul cubierto por estos
animales tan interesantes. Esta submarinista está atrapada
y ningún buceo será otra vez el mismo; por el resto
de su vida ella querrá aprender más sobre este ambiente
y soñará con regresar.
El ecosistema costero marino en el Mar de Ross está actualmente
sometido a un impacto humano directo muy pequeño. Esto es
afortunado porque los diversos sistemas ecológicos parecen
ser muy vulnerables a las perturbaciones humanas con unos tiempos
de recuperación de la mayoría de poblaciones medidos
en décadas y posiblemente hasta en siglos. Dos muy prudentes
tratados, El Tratado Antártico (firmado en los años
1950) y el Tratado del Océano del Sur (firmado en los años
1970), han hecho mucho para proteger esta región. Estos tratados
han destacado la importancia de proteger el ambiente, han promovido
la cooperación internacional, y los dos se diseñaron
con la premisa de una gestión con precaución. La comunidad
internacional de investigación que trabaja en la Antártica
representa el mayor ejemplo mundial de cooperación y colaboración
internacional, y de intercambio libre de ideas e información.
A pesar del frío y de diferentes perturbaciones impuestas
por el hielo, las comunidades costeras del fondo del Mar de Ross
son diversas y en algunos lugares altamente abundantes. De hecho,
de muchas formas el hielo nos ha ayudado a comprender estos ecosistemas
complejos, creando un evidente gradiente de profundidad que produce
una fuerza simple de organización contra la cual los procesos
biológicos actúan para crear patrones en la distribución
y abundancia. Hay mucho más que aún necesitamos saber
acerca de estos ecosistemas y la Antártida ofrece la oportunidad
de integrar nuestro conocimiento a través de ciencias y escalas
de espacio y tiempo que no son factibles en muchos otros lugares.
Dada la creciente evidencia del cambio climático en la Antártida,
esta información se hace cada vez más importante.
El frío y la ausencia humana han hecho que muchos aspectos
históricos hayan permanecido intactos ofreciendo la posibilidad
de regresar hacia atrás en el tiempo. Testigos de hielo de
los glaciares y de las plataformas de hielo y testigos de sedimento
del fondo marino han revelado una historia compleja de cambio climático
en estas regiones. Aprender sobre naturaleza es siempre una aventura,
no más que en la Antártida, pero el conocimiento adquirido
tiene el potencial de ofrecer más que un mayor entendimiento
de estas comunidades costeras. Este conocimiento es fundamental
a medida que crecen las presiones en el continente y en el Océano
del Sur, y también ofrece una visión de la naturaleza
desde un ambiente casi intacto."
Un cordial saludo de los investigadores.
Datos
Coordenadas:
72º 23' S
19º 12' O
Temperatura del agua: -1,8ºC Temperatura del aire: -5,8º C Velocidad del viento: 2,2 metros por segundo (m/s) Velocidad del barco: 6,3 nudos
Imágenes
Paul Dayton
Grandes esponjas dels fons del Mar
Comunidad bentónica
Submarinista en el Mar de Ross
Aquí teneis el texto
original en ingles de Paul Dayton y Simon Thrush para todos
vosotros.