Mensaje20:Alta tecnología catalana en la Antártida
Durante una expedición
científica como la que estamos llevando a cabo se pueden
programar y hacer una gran cantidad de actividades que tienen que
ver tanto para alcanzar los objetivos de nuestro proyecto científico
como para avanzar en otros campos. El hecho de poder trabajar a
bordo del barco oceanográfico Polarstern es un auténtico
lujo ya que es de los barcos más bien equipados para la investigación
oceanográfica y polar. El equipamiento del buque depende
de una de las grandes instituciones a nivel mundial para llevar
a cabo estudios polares, el Alfred Wegener Institut de Bremerhaven,
Alemania. Gracias a la cooperación de nuestro Instituto y
grupo con los equipos alemanes hemos disfrutado de un soporte tecnológico
inmejorable y que ha permitido siempre poder hacer un trabajo experimental
que de otra manera no hubiese sido posible. Pero es esta ocasión,
nuestra contribución científica se ha visto complementada
con una interesante e importante contribución tecnológica
que os explicamos a continuación.
Hoy en día uno de los mayores retos a los que se enfrenta
el conocimiento humano es profundizar en el entendimiento y gestión
adecuados de los ecosistemas para un desarrollo sostenible, cuyo
correcto funcionamiento permite la vida en el planeta. Para este
fin, los científicos e ingenieros han de adaptar rápidamente
las nuevas tecnologías con el propósito último
de dar respuestas fiables a los acuciantes problemas derivados de
una incorrecta gestión de dichos ecosistemas. El problema
se torna más grave cuando hablamos del mar. Los ecosistemas
marinos son, con diferencia, los grandes desconocidos en muchos
aspectos. Es obvio que no es lo mismo el estudio de la naturaleza
y de su funcionamiento en tierra y en el mar. El medio acuático
no es nuestro medio, y abordar estudios bajo el agua siempre es
mucho más problemático que abordar estudios en tierra.
Sin embargo, las nuevas tecnologías poco a poco se han ido
abriendo camino para poder llegar allí donde antes no se
podía, experimentar allí donde era imposible, observar
allí donde antes no era ni tan sólo imaginable el
poder hacer un análisis serio debido a los problemas de introducirse
en un medio del que todavía no tenemos el dominio. Además,
las nuevas tecnologías tienden a ser más selectivas
y mucho menos agresivas. Poco a poco se ha ido substituyendo la
draga y el arrastre en el fondo del mar para determinar cuantos
individuos y de qué tallas son por imágenes proporcionadas
por ROV (Remote Operated Vehicle = Vehículo Operado por Control
Remoto). Además, muchos de estos aparatos tienen la capacidad
de recolectar selectivamente (sea a través de pinza, pala
u otra extensión del aparato) organismos que pueden ser interesantes.
Esta recolección selectiva permite por otro lado mantenerlos
vivos en condiciones inmejorables, lo que a su vez es óptimo
para el estudio de su biología (alimentación, respiración,
etc.) en condiciones controladas.
Uno de los grandes problemas de los ROV utilizados hasta el momento
es su tamaño y poca maniobrabilidad. De hecho, la mayoría
de ellos están pensados para alcanzar grandes profundidades
a veces en lugares extremos como la Antártida, por lo que
la puesta a punto y su posterior manejo son muy complejos. Sin embargo,
una empresa catalana ubicada en Cerdanyola (PRAESENTIS S.L.) asumió
el reto de crear un ROV (Bleeper) mucho más manejable para
poder abordar aquella franja en la que los ROVs más voluminosos
y pesados no se rendían útiles. En el caso de un sistema
extremo como la Antártida, un ROV como Bleeper, capaz de
captar imágenes submarinas que pueden ser fácilmente
grabadas en vídeo digital, puede ser muy útil para
equipos de trabajo muy diversos.
El 17 de Noviembre del 2003 un equipo de científicos de
diferentes instituciones españolas (Institut de Ciències
del Mar- CSIC, Facultad de Biología- UB, Institut de Ciencias
i Tecnología Ambientals-UA, Facultad de Biología-US)
nos embarcamos en el buque rompehielos Polarstern (AWI-Alemania)
en la expedición ANT XXI/2 rumbo al mar de Weddell. Era un
reto para nosotros el comprobar si el aparato podía navegar
en las aguas más frías del planeta (entre los -2.0
y los -0.5 ºC en esta época del año), bajo el
hielo, con fuertes corrientes y sometido a muy bajas temperaturas
en el exterior (hasta -15ºC en el lapso de tiempo de campaña
transcurrido). En medio de la travesía hacia el Weddell hicimos
la primera prueba en la piscina que tiene el barco, comprobando
no sólo que el aparato había llegado en excelentes
condiciones sino que un nutrido grupo de científicos y tripulantes
se interesaban por él. Planteamos entonces la estrategia
de trabajo: nosotros estábamos interesados en hacer transectos
bajo el hielo desde el propio buque, es decir, introducir el ROV
debajo de la placa para comprobar si podían hacerse observaciones
fiables de la vida que alberga la parte inferior sumergida de la
placa. Pero además el grupo que estudia las focas, pingüinos
y ballenas, vista la extrema maniobrabilidad del aparato, su bajo
consumo y sobre todo su fácil carga, decidieron llevárselo
a su campamento en el hielo (Dresher Inlet) desde donde lo introducirían
en las grietas para ver si era capaz potencialmente de servirles
de herramienta en sus observaciones y experimentos con estos animales.
Por otro lado, la visión más práctica del capitán
nos hizo entender que el Bleeper podía ser utilizado como
herramienta esencial en un buque rompehielos como el Polarstern,
sirviendo de ojos a la tripulación en el caso de que el casco,
los filtros o las hélices pudiesen sufrir algún desperfecto
o avería.
La primera prueba a la que fue sometido el Bleeper fue muy dura.
El equipo de Joachim Plötz se lo llevó en skidoo (trineos
motorizados) a un lugar frecuentado por focas de Weddell para ver
si podía maniobrar con soltura introducido en una grieta
en el hielo. En esas condiciones los problemas más graves
son por una parte la fuente de energía (un generador portátil
Honda), el frío exterior y las fuertes corrientes mareales
una vez sumergido el aparato. La prueba fue ampliamente superada,
pero por desgracia no se pudieron filmar focas porque aquel día
no escogieron la grieta elegida para hacer sus emersiones habituales.
La valoración del aparato fue excelente, y el equipo alemán
se interesó enseguida en seguir la trayectoria de esta nueva
herramienta de alta tecnología catalana. Una vez pasado el
fin de año, el equipo de Pötz volvió y nos devolvió
el Bleeper para que pudiésemos hacer transectos bajo el hielo
desde el Polarstern. Montamos rápidamente el equipo (en menos
de quince minutos estaba en el agua), lo que sorprendió gratamente
a los expertos en robótica alemanes que tenían que
emplear más de dos horas en montar el "Cherokee",
un ROV pensado para alcanzar grandes profundidades. Uno de los especialistas
en plancton, el profesor Claude de Broyer, rápidamente quiso
probar el pequeño aparato bajo la placa de hielo para poder
hacer transectos en los que se viese la vida bajo la lámina
helada. Así pues nos pusimos manos a la obra y conseguimos
hacer penetrar sin dificultades el aparato. Los transectos pueden
servir muy bien para calcular densidades de animales e incluso tamaños,
así como analizar las agregaciones bajo el hielo de algas
de las que viven los organismos en ese peculiar e imprescindible
sistema del continente Antártico (y Ártico). Se pudo
demostrar que el aparato era muy versátil y desde luego muy
preciso, adapto entonces para ser utilizado en este tipo de estudios
también. También el capitán decidió
hacer la prueba en la que el Bleeper era sumergido para ver el casco
del Polarstern. El amplio campo de visión abarcado y la óptica
permitieron ver al detalle una parte de la obra muerta de la embarcación,
demostrando la gran versatilidad del aparato.
El gran reto en Ciencias del Mar es poder avanzar en técnicas
que permitan una rápida respuesta a problemas concretos.
No sólo la ciencia base, sino la parte más aplicada
de las distintas disciplinas científicas necesitan urgentemente
de un cambio de enfoque en muchos aspectos, siendo la teledetección
un campo abierto que no ha de quedar restringido a sólo una
parte reducida del espectro académico. La construcción
de nuevas tecnologías al alcance de cualquier grupo de trabajo
científico, ingenierístico o técnico han de
ser objetivo primordial de empresas como PRAESENTIS S.L., empresas
que sean capaces de dar herramientas avanzadas y de fácil
manejo para resolver problemas a diferentes escalas de complejidad
(desde revisar la carena de un barco a hacer transectos del fondo
del mar para analizar la estructura de sus comunidades), espacio
(desde un trabajo a microescala espacial observando uno o varios
puntos concretos hasta abarcar amplios rangos de profundidad y grandes
distancias) y tiempo (desde trabajos puntuales en los que se busque
analizar pautas y objetivos puntuales o ciclos circadiarios de actividad
hasta cámaras fijas que permitan análisis de largas
series temporales) .
Así pues, tras el indudable éxito conseguido en las
condiciones más extremas por el aparato, nuevos retos esperan
al pequeño Bleeper en el futuro, no olvidando que su versatilidad
puede permitir una aplicación variada en el espectro científico
y técnico a problemas y proyectos concretos.
Un cordial saludo de los investigadores.
Datos
Coordenadas:
70º 31' S
9º 4,9' O
Temperatura del agua: -1,73ºC Temperatura del aire: -0,2º C Velocidad del viento: 2,2 metros por segundo (m/s) Velocidad del barco: 6,4 nudos