Estamos trabajando
en un lugar de la Antártida en la que no hay playas ni costas. Los
glaciares y el hielo continental penetran en el mar y ofrecen una
imagen extraordinaria y blanca de la línea que separa el mar del
continente. El hilo alcanza casi los cincuenta metros de profundidad
en todas partes. Esto hace que los organismos que habitan el lecho
marino no lo puedan hacer a menos de esa profundidad ya que si no
serían literalmente aplastados por el hielo. En algunas zonas de
la Antártida se puede bucear y observar los fondos de manera directa
como lo podemos hacer en nuestro Mediterráneo. A partir de unos
50 metros la única manera de conocer los organismos y las comunidades
que habitan el fondo del mar es mediante la extracción de muestras
con redes o dragas. Este manera de prospección ha permitido desarrollar
los conocimientos sobre la vida marina durante décadas pero en la
actualidad se dispone de tecnología para poder prospectar los fondos
marinos sin tener que destruirlos para recolectar los organismos.
Estos métodos no destructivos tienen, además, la ventaja de conocer
las comunidades que habitan el lecho marino realmente como son.
Antes, con lo que se recogía con una red de arrastre o con una draga,
era un conjunto de información que había que recomponer como un
rompecabezas.
Las ventajas que
ofrece la utilización de cámaras de video o de fotografía submarina
para el estudio de las comunidades bentónicas marinas son inmensas
y obvias. Pero aún queda mucho camino por recorrer. Cada día los
métodos de observación mejoran y las técnicas para tratar la información
que generan son cada vez más sofisticadas. En esta línea está nuestro
compañero el Dr. Julian Gutt del Alfred Wegener Institut de Bremerhaven,
Alemania. A lo largo de los últimos años ha participado en muchas
expediciones a la Antártida y conoce muy bien las comunidades biológicas
de los fondos marinos de este continente. Esperamos que su relato
sea de vuestro interés y para los que deseéis leer la versión original
en alemán os la adjuntamos con este mensaje.
"Involuntariamente
el hombre piensa a menudo que las perturbaciones naturales, por
ejemplo los huracanes o el fuego, tienen consecuencias negativas
para los ecosistemas. Pero las estas perturbaciones forman parte
de la propia dinámica de los ecosistemas. Las especies se han adaptado
a las perturbaciones y la tarea de los científicos es investigar
las reacciones de comunidades vegetales y animales afectados por
dichas perturbaciones. Con este conocimiento sobre la relación entre
organismos y su entorno se puede inferir a una utilidad práctica,
como por ejemplo el manejo de recursos o de reservas naturales.
Hace tiempo que los
biólogos marinos han observado que la fauna que vive en el fondo
del mar, es decir el bentos, puede alcanzar unos niveles de diversidad
elevados debido mayoritariamente a la estabilidad de los parámetros
ambientales sin apenas perturbaciones. Un ejemplo destacado de esta
relación entre bajas perturbaciones y la elevada complejidad en
general las podemos encontrar en las plataformas continentales de
la Antártica o en el océano profundo. Para el estudio de estos hábitats
disponemos hoy en día de nuevas tecnologías, como son los vehículos
submarinos equipados con cámaras de video o fotográficas. La utilización
continuada de video y fotografía subacuática han demostrado que
las comunidades bentónicas muy ricas y diversas de la Antártica
son alterados por las perturbaciones causadas por el rozamiento
de los icebergs. Entendemos como rozamiento, el efecto que causan
sobre el fondo marino los icebergs o témpanos cuando chocan y labran
el lecho marino. En estos lugares se pueden observar colinas submarinas,
como si hubiera labrado un tractor el suelo, y al lado aparecen
paredes o surcos profundos que pueden tener unos 20 m de profundidad.
El barco de investigación "Polarstern" representa una excelente
plataforma para observar dichos fenómenos y plantear hipótesis de
trabajo relacionadas con los procesos de colonización de los fondos
marinos después de una perturbación. Dicha hipótesis sostiene que
la diversidad más elevada y su mantenimiento se encuentran en zonas
con niveles medios de perturbación. La comunidad se compone, antes
de la devastación, de una mezcla de especies colonizadoras iniciales,
pioneras y oportunistas, y de especies más tardías que compiten
mejor por el espacio. A lo largo de un proceso de colonización y
de recolonización las comunidades se irán modificando y al final
dominarán en los estadios finales sólo algunas de las especies con
una alta capacidad de competir y monopolizar el sustrato.
Para los estudios
de la biodiversidad de las comunidades bentónicas es importante
conocer la presencia, la distribución y la abundancia de las distintas
especies. Con este fin se observa el fondo del mar con un robot
submarino con el que se hacen video-transectos de unos kilómetros
de largo. Además, se extraen ejemplares para reconocer las especies
mediante la recolección de animales con redes y dragas. Los primeros
estadios de recolonización están caracterizados mayoritariamente
por animales móviles, como ofiuras, crinoideos o peces. Después,
les siguen las especies pioneras, que pueden crecer y distribuirse
rápidamente de manera casi explosiva, como los briozoos o gorgonias,
que llegan a ocupar casi todo el espacio. Al final, después de probablemente
cientos de años crecen las esponjas silíceas conocidas como esponjas
de "cristal" con forma de barril, que pueden alcanzar una altura
de hasta 2 metros de altura.
Sorprendentemente,
los estudios recientes han revelado que las consecuencias del raspado
de los icebergs en el bentos antártico son una de las tres perturbaciones
más duraderas que sufren algunos de los mayores ecosistemas del
mundo. Esto es debido al excepcional crecimiento lento de los organismos
y de la poca capacidad de recuperación de los ecosistemas en los
mares del polo sur y no tanto a la alta intensidad de perturbación.
Un primer resultado de los estudios cuantitativos realizados en
el Mar de Weddell sobre la diversidad de los fondos marinos fue,
al principio, un poco decepcionante. La hipótesis inicial no sería
confirmada hasta más tarde. El mayor número de especies se observó
en las áreas no perturbadas. ¿Cómo se puede explicar? Una respuesta
clara a esta pregunta no la tenemos, pero sí hay muchas posibilidades
de interpretar el hecho: existe otro fenómeno superpuesto, la influencia
sobre la composición de las especies de la comunidad por la reducción
de especies durante el aumento de la competencia por el espacio.
Las esponjas grandes muestran a través de su tridimensionalidad
una fauna asociada, que facilita el incremento del número de especies.
También podría ser que los estadios clasificados como no perturbados
fueran realmente un estadio intermedio con un máximo de número de
especies. Por lo tanto, el estadio final no perturbado casi no se
desarrollará porque antes de su formación la comunidad será perturbada
otra vez por el próximo iceberg.
Los estudios de biodiversidad
del bentos antártico deben tener en cuenta los distintos estadios
de colonización, desde los recientemente colonizados hasta los que
llevan décadas o cientos de años sin ser perturbados. Si se consideran
todas las zonas en conjunto se observa claramente que el mayor número
de especies no se encuentra nunca en las zonas que no han recibido
ninguna perturbación. El número de especies de este mosaico es claramente
superior a la situación individual no perturbada. Con esto se comprueba,
que al menos a una escala relativamente grande la destrucción del
raspado de los icebergs aumenta la diversidad. ¿Se tiene, por ello,
que rechazar la importancia de las condiciones estables ambientales
para el desarrollo de un elevado número de especies? No! El origen
de las especies a lo largo de la evolución se ha desarrollado durante
una escala temporal muy larga, como la recolonización de una área
destruida. En el transcurso de la evolución las comunidades siguen
procesos muy largos, de millones de años para llegar a tener un
conjunto de especies elevado. Estas especies se han ido generando
a lo largo de periodos más cortos de centenares de años fruto de
una combinación entre la estabilidad ambiental y la asimilación
de cambios a corta escala de tiempo.
Desgraciadamente
el lugar de nuestro estudio está en la zona cubierta de hielo de
la Antártida y es muy difícil la observación directa de la recolonización
de áreas devastadas. Esto se debe en parte a la baja tasa de crecimiento
de los animales y de la dificultad de llegar a estos lugares. No
obstante el modelaje ecológico ofrece una posibilidad para responder
a la multitud de preguntas que aún tenemos. Con dicho modelaje se
simularán raspados de icebergs y la reacción de la fauna. Por lo
tanto, se podrán identificar los factores biológicos o indicadores
de regímenes de perturbación que son importantes para la recolonización
y poder discriminar otros factores que son de menor importancia
para recomponer la larga historia de la colonización de estos fondos.
Esta aproximación exige datos de observación y de muestras, sistemas
informáticos y ordenadores con una alta potencia de cálculo. No
hay que olvidar que la investigación en biodiversidad es a una las
disciplinas más complejas dentro de las ciencias naturales.
Si las perturbaciones
están relacionadas con el desprendimiento de los icebergs del continente,
y si este hecho está relacionado con cambios en el clima, los estudios
del efecto de los mismo sobre el lecho marino permitirán aproximaciones
hasta ahora no contempladas sobre el efecto del cambio climático
que se avecina sobre las comunidades naturales. Una de las preguntas
más importantes que tenemos en la actualidad es saber cuándo empieza
la recolonización de una área perturbada. Para responder a esta
pregunta se ha diseñado un experimento que se basa en la instalación
de sensores en los grandes icebergs tubulares con la ayuda de helicópteros.
Estos sensores enviarán regularmente la posición mediante un sistema
de satélites (GPS) y esta información se recibirá a través de los
satélites ARGOS en el Instituto Alfred Wegener de Bremerhaven, Alemania.
Después de unos años y recogida de datos se podrá regresar al mismo
sitio con el barco de investigación y estudiar los estadios iniciales
y posteriormente los diferentes estadios de recolonización."
Un cordial saludo de los investigadores.
Datos
Coordenadas:
69º 31' S
8º 4,9' O
Temperatura del agua: -1,1ºC Temperatura del aire: -0,15º C Velocidad del viento: 3,2 metros por segundo (m/s) Velocidad del barco: 12,4 nudos
Imágenes
Julian Gutt
El vehículo submarino Cherokee
Equipo de control del vehículo Cherokee
Un iceberg anclado
Efecto de los icebergs
Campo de gorgonias
Campo de esponjas
Aquí tenéis el mensaje
original en aleman de Julian Gutt para todos vosotros.