Generalitat de Catalunya: Departament d'Universitats, Recerca i Societat de la Informació  @      
  Investigación: Expediciones científicas: La Antártida
[diario antàrtida 2000]    
[diario antàrtida 2002]   

      Mensaje 26: Vivir en una estación polar

Una gran parte del material que hay a bordo del Polastern es para la base alemana de Neumayer, que se encuentra al norte del continente antártico. Así que siempre que el barco viaja a la Antártida hace una escala en la base para dejar unas serie de cosas, entre las cuales comida, aparatos, recambios, que los habitantes de la base puedan necesitar para seguir viviendo y trabajando allí. Este momento se aprovecha mucho, ya que mientras los tripulantes trabajan en la descarga, los investigadores podemos bajar y visitar la base y sus alrededores. En esta ocasión nuestra visita a la base fue muy entretenida. Algunos de nosotros ya la conocían, mientras que para otros era la primera vez que podían ver de cerca como se organiza la gente que vive en la Antártida durante largos períodos. En las fotos que os mandamos podréis apreciar que, si bien fuera hace mucho frío, el interior de la base esta perfectamente acondicionado para que sus habitantes puedan estar a gusto y contar con una organización preparada por todo tipo de ocasión (como veréis hay hasta un quirófano por si alguien tiene que ser operado). Durante nuestra visita tuvimos el gusto de hablar con Uwe Kapieske (bueno, la verdad es que fue la confirmación de que es cierto de que vivimos en un mundo pequeño…porque resulta que Uwe y Begonia eran vecinos de piso en Barcelona…) y le pedimos que pusiera por escrito su experiencia para vosotros. Aquí tenéis su texto (el original está en alemán). Como veréis, el tema de la luz es algo recurrente en los mensajes que nuestros colaboradores nos envían, ya que vivir en lugares donde se alternan períodos prolongados de luz y de oscuridad es algo realmente diferente de lo que estamos acostumbrados a vivir a latitudes mayores. Eso como sabéis, pasa tanto en la Antártida, como el Ártico, debido a que se encuentran en los extremos terrestres. Cuando uno está siempre iluminado, el otro polo vive en la oscuridad más absoluta. ¿Os podéis imaginar como sería vivir una noche constante? O al revés, ¿cómo debe ser estar siempre de día sin tener el estímulo visual que hace que uno tenga sueño? Justamente por esto, la manera de contar el pasar del tiempo se basa en otros principios, que no pueden ser las horas del día y de la noche.


"Hace tiempo que miro fijamente al horizonte y me pregunto que es lo que lleva a algunos a vivir en el hielo, tan lejos del mundo habitado. Entonces recuerdo el tiempo en el que me sentaba con 30º C a la sombra en una playa de Andalucía, con un libro en la mano: no era ningún libro de exploradores -como podrían ser Admundsen o Shackleton- sino era una novela de éxito, "La señorita Smilla y su especial percepción de la nieve", que estimuló mi curiosidad por el mundo del hielo, las grandes extensiones y las muy adversas, por lo menos para el hombre, condiciones climáticas. La verdad es que aún continúo mirando las páginas de este libro, y encuentro pasajes, que sólo ahora llego entender de verdad. Y es que yo también, como alguien lo hace en las tierras del norte, en Groenlandia, mido las distancias en "sinik" y "son", cuando hago el recuento de las noches que dura un viaje. No es ninguna distancia real, de hecho el recuento del "sinik" puede cambiar con el clima y las épocas del año. Esta palabra tampoco es un concepto temporal puro, no es ninguna manera de contar los días y las horas, sino que es más bien un fenómeno espacio-temporal. La palabra "sinik" describe la unión entre el espacio, el movimiento y el tiempo. No existe una palabra comparable en la lengua cotidiana europea. No podemos ni siquiera imaginarnos un concepto como éste, porque siempre estamos fuera de casa, nuestro ritmo de vida hace que estemos siempre en movimiento, para después, estar absolutamente parados. Realmente, solo ahora empiezo a entender lo que los esquimales quieren decir con éste concepto.

Estas semanas en el hielo son una pequeña pausa, aunque para unos de nosotros tal vez no tan pequeñas. Pero en algo estamos todos de acuerdo: todos esperamos el día en el que podamos volver a ir hacía los confines del hielo continental, y experimentar el espacio. La última vez que pude observar la bahía de Atka, con sus movimientos diarios de los icebergs, que van y vienen lentamente, fue a finales de mayo. Hace ya mucho tiempo que no escucho el ruido que proviene de la ruptura de los bloques de hielo que caen al agua, o los sonidos que producen los témpanos cuando se tocan los unos a los otros. El movimiento de las cosas, sobretodo en un paisaje bastante estático que solo cambia entre ventisca y ventisca, realmente fascina. Uno explora grandes extensiones de agua en calma, en la búsqueda del contorno de una ballena, o se queda atento mirando el paisaje, en la espera de poder escuchar, en la "tierra australis incógnita" (como hasta hace poco se llamaba a la Antártida), la respiración de estos enormes mamíferos marinos. Todo esto fue hace unos cuantos meses, y ahora resulta difícil recordarlo dentro de un sistema de coordenadas espacio-temporales.

Dejamos atrás la noche polar, que consistió en dos meses sin sol, aunque de vez en cuanto disfrutamos de luces polares, cielos claros y estrellados, o la débil luz de la luna, que nos enseñaba con su claridad el camino hacía la "kabause", cuando era posible pernoctar allá. Aún así, a pesar de que el sol resplandezca, muchas veces tenemos que quedarnos quietos dentro del tubo (así llamamos la base), porque los vientos periódicos hacen fracasar nuestros intentos de hacer pequeñas salidas. Las ventiscas reducen la visibilidad a pocos metros, y la sensación térmica que nos da el viento transforma temperaturas soportables en valores bajo cero, que hacen que la temperatura interior de una nevera europea parezca realmente subtropical."

Un cordial saludo de los investigadores.

 

Datos

Coordenadas:
67º 14' S
5º 38' E

Temperatura del agua: -0,8ºC
Temperatura del aire: -2,5º C
Velocidad del viento: 4,1 metros por segundo (m/s)

Imágenes

Uwe Kapieske hablando con Bego Uwe Kapieske hablando con Bego
Enrique en la entrada que utiliza el personal Enrique en la entrada que utiliza el personal
La entrada en la base para los vehículos La entrada en la base para los vehículos La cocina de la base La cocina de la base
El quirófano de la base El quirófano de la base Un despacho a 30 metros bajo el hielo Un despacho a 30 metros bajo el hielo
El taller de la base El taller de la base


Aquí tenéis el mensaje original en aleman.


Fecha última actualización: 11 Marzo de 2004