Mensaje27:Como se prepara una expedición en la Antártida: algún detalle de logística
Mientras nos movemos
lentamente con el barco, nuestros compañeros a bordo nos
hablan continuamente de sus experiencias de vida en la Antártida,
y no podemos evitar pedirles que pongan por escrito sus vivencias,
para que todos podamos compartir sus experiencias. Los problemas
de logística en la Antártida distan mucho de ser triviales.
Combustible, víveres, material de usar y tirar no pueden
haber fallos, por la sencilla razón de que, en un barco,
pero sobre todo en una base científica como la de Neumayer
no puedes ir al colmado de la esquina a pedir lo que te falta. No
hay un "Drugstore Penguin" esperándote. Por tanto,
el jefe de logística ha de ser una persona muy centrada,
muy eficiente, y con una capacidad de orden y concierto muy considerable.
Eso no quita de que la persona en cuestión no sea encantadora.
Es el caso de Ralf Witt, el jefe de logística que venía
con nosotros en el Polarstern durante la campaña. Ralf nos
comentó unas cuantas cosas que después se tomó
la molestia de materializar en un texto que os presentamos aquí.
La verdad es que el despliegue de medios puesto ante nuestros ojos
en el que el buque rompehielos descargaba el material que iba a
invernar en Neumayer era muy impresionante. Intentad meteros ahora
en la piel de un hombre que es responsable del abastecimiento de
una "mini-población" en la otra punta del mundo,
en un lugar de muy difícil acceso y que además se
queda incomunicado físicamente durante muchos meses
Por esto estamos seguros que este mensaje os apasionará.
De nuevo añadimos también el texto original en alemán.
"Hola a todos, me llamo Ralfs Witt, tengo 41 años y
trabajo desde 13 años como técnico de logística
en el AWI de Bremerhaven, en Alemania. Mi trabajo dentro del Instituto
consiste en preparar, en todos sus detalles, las campañas
en las regiones polares. Se me pide que consiga los equipos y recambios
necesarios, que repare y ponga a punto las motos de nieve y los
otros vehículos con ruedas de cadena para el transporte sobre
hielo y que esté presente cuando llegan los baúles
con el material de todos los participantes a la campaña.
De los baúles hay que recopilar y revisar su contenido para
que después, en el barco y en la Antártida, todos
los participantes puedan encontrar el material que necesitan y sobretodo,
sepan exactamente en cuál, de los centenares de baúles
presentes pueden encontrarlo. Pensad que, sin contar el carburante
y los grandes aparatos, como por ejemplo los vehículos, solo
para la estación de Neumayer el material de provisión
consiste en más de 600 piezas diversas, desde cascos de trabajo
hasta juntas para las tuberías. Por poner un ejemplo, solo
para este último viaje del Polastern y las provisiones de
la estación de Neumayer, había unos 1.300 baúles
con el material de los participantes a la expedición, que
procedía de más de 10 países diferentes. En
Bremerhaven, mis compañeros y yo, decidimos organizar y repartir
estos baúles en secciones, y después recolocarlos
en más de 50 contenedores de carga, para más tarde
almacenarlos y cargarlos en el Polastern.
Esta es mi quinta expedición en la Antártida y, como
las otras veces, las preparaciones de la campaña comenzaron
con muchos meses de antelación. Antes que nada, cualquiera
que participe a la expedición debe pasar un examen médico
completo. Después, es el momento de buscar la vestimenta
polar y poner a punto muchas de las instalaciones especiales, como
por ejemplo las que tienen que ver con la protección del
medio ambiente o la seguridad (y esto implica a que vayamos a cursos
de preparación). Entonces el barco marcha algún día
de noviembre o diciembre. ¿Pero por qué justamente
en estas fechas? Pues porque la Antártida se encuentra en
el hemisferio sur de la Tierra, y es justamente en estos meses que
empieza el verano: esto nos permite trabajar mejor porque no hace
tanto frío como durante el invierno polar. En invierno de
hecho, en la Antártida se soportan temperaturas de -50ºC,
mientras que durante el verano los valores más bajos suelen
ser de - 25ºC.
El lugar donde los equipos viven y trabajan en la Antártida
durante los meses de trabajo es, generalmente, una base constituida
por contenedores-habitáculos aislados. Cada participante
debe procurarse el agua para lavarse, cocinar y beber. Por esto
se utiliza la nieve, que esta disponible en gran cantidad: la nieve
se mete a mano (con la ayuda de palas) en un aparato que la funde,
y así se obtiene agua potable. Esto es algo que tienen que
hacer todos los que viven en la estación, incluidos los invitados
que sólo pasan allí los veranos. Como en cualquier
otro lugar, todo el mundo va a trabajar temprano por la mañana.
Los trabajos son muy variados, y van desde la construcción
de un nuevo edificio, la recuperación de una antigua base
en malas condiciones, o la reparación de un vehículo
para moverse sobre la nieve. Debido a que en este período
del año los días en la Antártida son muy largos
se puede llegar a trabajar muy fácilmente unas 12 horas al
día: siempre hay alguna cosa para reparar, arreglar, construir El
sol de verano, que no se pone nunca, ayuda mucho ya que los trabajos
que se hacen al aire libre pueden continuarse hasta muy tarde.
Mi misión más desagradable fue en el año 1998,
cuando tuve que ir, junto con un equipo de especialistas seleccionados,
a rescatar la estación alemana de "Filchner" que
se hallaba a la deriva en un iceberg. Un trozo de hielo se había
desprendido del continente, y empezaba su viaje por los mares polares
del sur en forma de un iceberg, pero con una base dentro. El iceberg
estaba en algún lugar, y en él estaba la estación,
con todo el inventario y cientos de litros de diesel, petróleo
y otros materiales que se encontraban medio enfosados en el mar.
Para que el petróleo y el carburante diesel no acabara contaminando
la mar y constituyera una amenaza para la fauna antártica,
teníamos que actuar rápidamente. Primero, nuestro
equipo, en el que iba gente especializada en misiones como ésta,
fue en busca del iceberg. Una vez encontrado el iceberg, desde el
Polastern fuimos trasladados a ello con unos helicópteros:
en aquel momento, empezaba el trabajo difícil. Se necesitaron
10 días, ya que había tormenta y mucho frío,
para desmontar completamente la estación y salvar alrededor
de 170 toneladas de carburante y material. Una vez desmontado todo,
el material se cargó en el Polastern, y se llevó desde
el Antártida hasta Alemania. Si este asunto se pudo resolver
con éxito se debe en gran parte al buen trabajo de equipo.
Sin trabajo de equipo estoy seguro que no se podría llevar
a cabo ningún trabajo en la Antártida. A parte de
los trabajos científicos y técnicos, es muy importante
procurar mantener todas las duras condiciones de protección
del medio ambiente en la Antártida (os recordamos que podéis
consultar las condiciones del tratado antártico en la sección
"para saber más").
En éste período, me toca ir a la base de investigación
de Neumayer. Allá me espera una misión especial. Tengo
que controlar una instalación de infra-sonidos y ajustarla
al nivel de la nieve, trabajo que llevaré a cabo con un pequeño
equipo. Para hacer el trabajo, hay que quitar desde abajo una caja
de mediciones y centenares de metros de cable. Después de
repararlos y revisar toda la instalación, se tiene que volver
a poner bajo la nieve, para que los aparatos puedan volver a registrar
los datos. Su función es recibir un tipo altamente sensible
de ondas de sonidos y dirigirlas a través de una antena a
una unidad central. Las señales de entrada se procesarán
a través de un monitor y se almacenarán. Estas señales
se transmiten directamente desde la Antártida por satélite
a Viena, donde se encuentran las autoridades internacionales de
la energía atómica. En este centro llegan también
otras señales procedentes de diversas estaciones de medición
en la Tierra, de forma que los especialistas de Viena pueden, después
de una valoración, saber exactamente donde se hacen pruebas
con armas atómicas: es un trabajo para controlar de forma
internacional los tratados sobre las fronteras de los tests de armas
atómicas .
Lo que más me gusta de mi trabajo, es el hecho de poder
conocer a mucha gente interesante y simpática, que viene
de muchos países diferentes. Estaré viviendo en la
Antártida durante 3 meses, luego volveré con el Polastern
a Ciudad del Cabo, desde donde cogeré el avión que
me llevara de vuelta a casa, en Alemania."
Un saludo,
los investigadores
Datos
Coordenadas:
67º 14' S
5º 38' E
Temperatura del agua: -0,8ºC Temperatura del aire: -2,5º C Velocidad del viento: 4,1 metros por segundo (m/s)
Imágenes
Ralf Witt con Sergi
Transporte de módulo habitable
Plataformas-trineos
Vista desde la cubierta de proa
Contenedores trasladados con una grua
Vista del Polastern
Video Los vehículos "oruga" transportan todo el material pesado sobre el hielo, desde el barco hasta base de Neumayer
Video Las plataformas-tríneo, especialmente diseñadas para mover contenedores, también son arrastradas por los vehículos "oruga".