Hace casi una semana que hemos dejado atrás el continente antártico. Los primeros días del trayecto de vuelta a Ciudad del Cabo han sido dedicados a acabar los experimentos que se habían empezado hace unas semanas. Pero inmediatamente nos tuvimos que mentalizar que nuestra expedición se había terminado y que hacía falta darse prisa en acabarlo todo y empezar a guardar las cosas.
El trayecto de vuelta desde la Antártida es de unos 9-10 días y es muy importante dedicar este tiempo a recoger todo y a escribir un resumen de lo que se ha hecho y de los objetivos que se han alcanzado. La mayor parte de nuestros compañeros se dedican a escribir estos informes para darse-los al jefe de campaña antes de desembarcar. Es una tarea que puede que no nos guste mucho ya que estamos cansados y que todavía no estamos seguros de los resultados obtenidos de los experimentos y muestreos. Pero es importante hacerlo ya que nos ayuda a comprobar si hemos hecho lo que nos planteamos hace casi un año al aceptar de participar a la expedición y también que hemos hecho de nuevo. En unos días pondremos en la Web estos informes para que podáis ver como se hacen. De hecho es importante que además de preparar el texto, lo expongamos a nuestros compañeros y así conjuntamente nos explicamos los resultados de nuestras investigaciones y lo que esperamos conseguir después de analizar las muestras una vez llegados a casa.
Otra tarea muy importante de estos días es recogerlo todo y dejarlo en los baúles y cajas que llevamos. Hace falta dejar los laboratorios limpios y vacíos para los siguientes expedicionarios que en unos pocos días, una vez nosotros hayamos llegado a Ciudad del Cabo, saldrán hacía aguas antárticas en otra expedición. Hemos tenido la suerte de que uno de los expedicionarios que se embarcará en el Polastern con destino a la Antártida es un compañero nuestro y nos ha asegurado que nos escribirá un resumen de lo que haga. Pronto lo encontraréis en esta Web y podremos comparar qué se hace en otras expediciones como la nuestra. A parte de lo que nos trajimos desde Barcelona ahora nos llevamos más cosas. Se trata de todos los organismos y las muestras de agua, hielo y sedimento que hemos recogido. También hemos gastado bastante material que parcialmente se quedará como desperdicios que se lanzaran una vez llegados a destino en el continente africano. Es necesario ser muy cuidadosos cuando se recogen y guardan las cosas, ya que después, cuando el material habrá llegado al nuestro Instituto, volver a organizarlo todo puede representar muchos días de trabajo, que conviene ahorrarse desde ahora. Cada baúl tendrá un contenido diferente y lo identificaremos con cuidado. También es importante proteger todo el material frágil y los contenedores con las muestras para que no se descompongan. Una parte de nuestro material para estudios posteriores debe volver congelado y lo dejaremos en unos contenedores especiales que se quedaran congelados hasta que los recojamos en Alemania una vez el barco llegue a su puerto, o sea a la ciudad de Bremerhaven, en el Mar del Norte. Otra parte de las muestras se debe mantener en neveras, sin congelar, y también se recogerá una vez llegue al puerto. Es evidente que este transporte de congelados y fresco es uno de los episodios más cruciales de expediciones como la nuestra. ¿Os imagináis que pasaría si por alguna situación inesperada los materiales se descongelaran? Pues perderíamos una parte muy importante de todo el trabajo hecho, situación que sería dramática para nuestro proyecto de investigación.
La actividad a bordo es casi frenética. Si en un inicio pensamos que una semana era mucho para poder hacerlo todo, ahora vemos que el tiempo pasa muy rápido y nos coge una cierta desazón. Durante los momentos de relajación hablamos entre nosotros de lo que hemos hecho y de cómo ha sido esta nueva experiencia antártica. En algo estamos todos de acuerdo, tanto veteranos (para algunos ya es la tercera o quinta expedición) como novatos (para algunos es la primera vez): ninguna expedición es igual y poder venir a la Antártida a trabajar a parte de ser un lujo, siempre genera sensaciones y situaciones nuevas. Hace unos días hemos dejado atrás el último iceberg y ya no vemos el paisaje de hielo que tanto nos acompañó en estos días. A ratos nos entra la añoranza y solo son pocos días que no vemos hielo. ¿Qué tendrá la Antártida que nos engancha tanto? Hay una mezcla de sensaciones. Por un lado estamos impacientes de poder volver al lado de nuestras familias que añoramos mucho. Por otro, nos sentimos tristes por dejar un paraíso tan desconocido e inhóspito como es el continente helado, al que hemos podido ir después de casi dos años de preparación. Nos miramos los unos a los otros y nos preguntamos: ¿y ahora que? Puede que el común denominador de nuestros pensamientos sea: algún día, esperemos no muy lejano, volveremos. Volveremos para desarrollar nuevos experimentos que se diseñaran a partir de los resultados de esta expedición. Pero también volveremos para otra vez sentir todo un conjunto de sensaciones que sólo se sienten en este continente y en las aguas y el hielo que hacen que éste sea un lugar singular e inigualable en nuestro planeta.
En este momento estamos a un día de navegación desde Ciudad del Cabo. En pocos días la temperatura ambiente ha cambiado muy rápidamente y ya notamos la suavidad del calor estival del continente africano. Un compañero nos ha venido a buscar para avisarnos de que salgamos rápidamente a cubierta ya que la superficie del mar está llena de un organismo muy conocido por nosotros que vivimos en la orilla del Mediterráneo. La superficie del mar está llena de Velella velella , conocida en las costas catalanas como “borm azul”. Pertenece al denominado plancton gelatinoso que tiene una importancia capital en todos los océanos, incluido el antártico, como os lo contaremos pronto en un documento en esta Web. Nos acordamos de lo que vivimos el año pasado cuando grandes cantidades de este organismo planctónico invadieron las playas de las Islas Baleares y de otros lugares de la costa española peninsular. Fue al principio del verano, y ahora nos acercamos a Sudáfrica y también es verano. Las velellas son los pólipos de una medusa pequeñita (unos 2 mm de diámetro) muy abundante en todos los océanos. Estos pólipos son más bien colonias flotantes de pólipos donde el de arriba (denominado flotador) tiene una prolongación vertical en forma de vela. Los vientos las arrastran por la superficie del mar y cuando estos vientos soplan hacía la costa, las velellas llegan a las playas en grandes cantidades. Hablamos con el jefe de la expedición y nos comenta que justo antes de embarcarse en noviembre pasado, vieron muchísimos individuos en la arena de las playas de Ciudad del Cabo. En aquel momento sí que era la misma situación del final de primavera y principio de verano como nos pasó en nuestras costas. Este hecho nos ha acercado a casa de una manera súbita y nos ha hecho recordar que Sudáfrica también posee un clima mediterráneo. El mar con sus ocurrencias biológicas nos recuerda que estamos habitando un planeta donde eventos parecidos se suceden en lugares muy distantes.
Bueno, ha llegado la hora de despedirse. Pero nos despedimos hasta muy pronto, ya que seguiremos explicándoos cosas de la Antártida desde nuestra Web que se quedará abierta todo el año. Poco a poco os iremos explicando más resultados, impresiones de nuestros compañeros de viaje y os propondremos un continuo de experimentos y enigmas para seguir disfrutando juntos de una aventura como esta. Agradecemos mucho vuestro interés y el hecho que nos hayáis seguido en esta aventura ya que de esta manera los científicos nos sentimos más cercanos a todos, como un componente más de la sociedad. Os animamos a seguir de tanto en tanto nuestra Web en la que esperamos que podáis encontrar información interesante y distraída, pero también os animamos a que nos propongáis cosas con el fin de poder mejorar nuestra tarea gracias a vuestra ayuda.
Muchos recuerdos y hasta muy pronto,
Los investigadores
Datos
Coordenadas:
35º 36,1' S
17º 19, 1' E
Temperatura del agua: 16.1 ºC Temperatura del aire: 15.3 º C Velocidad del viento: 5,1 metros por segundo (m/s)
Imágenes
Wolf Arnz escribiendo el informe
Presentando los resultados
Limpiando los laboratorios
Congelando el material
Ciudad del Cabo
Pólipo de Velella
Video Las focas de dos pelos
(Arctocephalus pusillus) han vuelto a Ciudad del
Cabo. Como consecuencia de las obras de construcción
en el barrio de “Water Front”, las focas perdieron su hábitat
en la costa de Sudáfrica y durante un tiempo desaparecieron
de este lugar al que siempre solían volver después
de viajar a la Antártida. Pero una vez finalizadas
las obras, se restableció un espacio protegido en
la misma zona donde la colonia de focas solía vivir,
y sorprendentemente las focas volvieron: no habían
olvidado que este rincón del mundo les pertenecía.