Generalitat de Catalunya: Departament d'Universitats, Recerca i Societat de la Informació  @    

  Expediciones científicas: El Ártico


[L'antàrtida ]

  Turno 5, mensaje 13 : VIPs


Desde mi observatorio del Rad Van se ve perfectamente la pista de amaraje. El BR ha estado toda la mañana aplastando la nieve que el último blizard depositó sobre el hielo, para que las avionetas puedan llegar sin problemas. Oigo el ruido de la avioneta pasando por encima del Amundsen antes de embocar la pista. Finalmente amara en un espacio inverosímilmente pequeño y se acerca al barco. Las motonieves con los komatics rodean la avioneta preparadas para recoger el equipaje. La Twin Otter se para. Pasan unos instantes. Se abre la puerta y van saliendo una docena de personas. Al principio se quedan todas juntas en un grupito, cerca de la protección de la avioneta. Poco a poco, algunos se van separando del grupo y hacen fotos de la avioneta, de los compañeros, del barco y de la banquisa. Nadie lo diría pero son las Very Important Persons que estarán con nosotros durante un par de días.

Esta visita ha dado unos cuantos dolores de cabeza a Jody, la jefa de campaña y al capitán, Stephan. Que si serían 15 que si serían 10, que si viene el ministro de ciencia que si sólo viene el presidente de la agencia nacional de la ciencia de Canadá. Que si estarán dos días, que si estarán tres. Preparar un programa de actividades ha sido difícil. Por que la investigación debía continuar a su ritmo normal, pero a la vez era importante causar una buena impresión a estas personas, la creme de la creme de la gestión científica en Canadá. Puede que así se destine más dinero a la investigación ártica, puede que no. Pero, por si acaso, más vale tratarles bien. De manera que Jody les ha organizado seminarios, caminatas sobre el hielo y visitas a los laboratorios, mientras que el capitán les explicará la reorganización del barco y les dará un tour desde la sala de máquinas hasta el puente.

En la sala de oficiales, los VIPs no aparentan serlo. Todos van con tejanos, con zapatos viejos y camisetas y forros polares con el emblema del Amundsen que acaban de comprar en la cantina del barco. Todos son anglófonos y todos tienen aspecto de que podrían ser campesinos. Pero sabemos que están absorbiendo todo lo que ven y que, sin duda, esto tendrá alguna influencia sobre sus decisiones futuras. Los científicos intentamos tener aspecto de científicos, aunque no sabemos exactamente en que consiste esto. Pero nos esforzamos. Y los VIPs intentan hacer preguntas inteligentes.

Las presentaciones se han acabado. Salgo, como cada día al atardecer, a la cubierta del helicóptero. Veo otro bulto oscuro, con una parka definitiva como la mía, pero de una talla definitivamente más pequeña.
¿Esplendido no?- Digo para ver si por la voz puedo adivinar de quién se trata.
- Si, es extraordinario- Contesta el bulto. Es Wendy. ¡Estoy hablando con la subsecretaria de ciencias y pesca de Canadá!
- ¿Para vosotros debe ser muy complicado encontrar un agujero de cuatro días en la agenda para dedicar a esta visita no?
- ¡Oh! Pero vale la pena. Esto es increíble – Wendy parece totalmente sincera. Me pregunto cuántos emails, memorandos y llamadas se estarán acumulando en su oficina de Ottawa, mientras ella tienes esta conversación vanal conmigo, cuatro mil kilómetros al norte, sobre la cubierta del Amundsen.
- ¿Habías estado en el Ártico?- Me pregunta con una curiosidad que parece genuina.
- Solo una vez. También he estado en la Antártida, pero en realidad este es mi primer viaje polar de verdad. Por que hasta ahora siempre había estado en verano. Esto para mi es como la primera vez.

Wendy me mira, y en su mirada envuelta por la balaklava me parece que detecto un poco de envidia. Esta mirada me recompensa de muchas cosas. Puede ser una mirada elocuente sobre lo que quiere decir triunfar en la vida y qué quiere decir ser feliz. Pero no estoy seguro. Seguimos charlando del Ártico y de la Antártida durante unos minutos hasta que la llaman:
- Wendy, los otros ya están bajando- Dice John. Los VIPs bajan la escalera para dar un paseo por el hielo acompañados por el capitán.
- Hasta luego. Ha sido una charla muy interesante- Dice Wendy.

De nuevo no soy capaz de decir si se trata de una cortesía habitual o si hay un punto de nostalgia en su frase. De alguna manera todos envidiamos alguna cosa de la vida de los demás. Y siempre llega el momento en el que no preguntamos: ¿cómo sería llevar la vida que lleva esta otra persona? ¿Sería capaz de dejarlo todo e ir a vivir a otro lugar, de cambiar de trabajo, de empezar desde cero? El hecho de hacerse esta pregunta es ambiguo: no se si indica que somos infelices o que siempre quisiéramos ir más allá.

Para despedir a los VIPs, el capitán ofrece una cena especial. Los oficiales van con sus uniformes de gala. Los científicos llevamos la única camisa y algunos también la única corbata. Los VIPs siguen con los tejanos y las zapatillas, las camisetas y los forros polares. El banquete incluye todos los pequeños lujos que la burguesía ha depositado sobre la mesa. Las copas de vino y las de agua, los cubiertos pequeños para el aperitivo con volauvent de bogavantes y los cuchillos para el file mignon, el platito para las servilletas y el del pan y la mantequilla. Todo esto genera un ambiente familiar, navideño, que el vino se encarga de suavizar. Se levanta John Admans, el jefe de la Guardia Costera. Todos sabemos que está en contra de que este barco haga ciencia. Pero hace un discurso muy emotivo sobre la buena relación y la admirable investigación que estamos haciendo. Entonces habla Tom Byzinsky, el jefe del NSRC (la agencia que financia la investigación en Canadá). Nuestra campaña es una campaña modelo y está muy impresionado por lo que ha visto y que nunca olvidará. El capitán también dice la suya y agradece la visita y aprovecha para decir que la misión que se le ha encomendado está yendo muy bien. También Jody se contagia por la atmósfera y dice que brinda por la magnífica cooperación con la Guardia Costera y el éxito de la misión. Cuantas pequeñas mentiras que parecen un poco menos inverosímiles gracias a un poco de alcohol.

Poco después de cenar llega la avioneta. Los VIPs nos dan la mano, nos dan las gracias, nos dicen que ha sido inolvidable. El grupito de bultos envueltos por las parkas camina con torpeza sobre la nieve. El vino francés se nota incluso en los VIPs. Se vuelven para saludar, van subiendo a la Twin Otter. La avioneta acelera y s'eleva en un espacio inverosímilmente pequeño, da una grande curva y se aleja en dirección a occidente, como si la lucecita de la torre de Cape Bathurst la llamara de vuelta a la civilización, persiguiendo el sol que también se escapa. Pasado mañana los VIPs volverán a sus oficinas de Toronto y de Ottawa, de Vancouver y Yellowknife, será la vuelta a las corbatas y las reuniones, a los sueldos generosos, a los expedientes y a las decisiones de millones de dólares, y puede ser que de cuando en cuando recuerden que durante un par de días fueron felices en el desierto blanco.

Carles Pedrós-Alío

VIPs
Los VIP bajando de la avioneta

Christina y Karine
Christine y Karine disfrutando de la cena de despedida

avioneta
La avioneta se aleja hacia poniente

Cabo Bathurst
El sol se pone detrás de Cabo Bathurst


Participación a la campaña:
Turno 5 (18 febrero - 31 marzo 2004)

Fecha última actualización: 14 Diciembre 2004