Sant Sadurní d'Anoia, tierra de viñedos y de cava, despliega un cautivador paisaje de raíces milenarias. Desde sus orígenes, citados documentalmente hacia el año 1080, ha sido encrucijada de caminos, de gentes y de influencias, y el cultivo de la vid y la elaboración de vino han constituido su principal ocupación. Ni el desastre de la filoxera, en 1887, pudo impedir que hoy en día sea la Capital del Cava indiscutible, así que merece la pena perderse por el pueblo cualquier día y disfrutar de sus cavas, su paisaje, sus fiestas...
Arquitectura
Vale la pena destacar la aqrquitectura de principios del siglo XX, que dejó huella en Sant Sadurní. Aunque toda la obra de este estilo es de tres arquitectos, la representatividad de su trabajo se puede constatar en la diversidad de tipologías de edificios que proyectaron. Hay viviendas urbanas, torres, sedes de entidades públicas y instalaciones industriales. De todas formas cabe resaltar que en la mayoria de estos edificios no podemos hablar de un modernismo puro, sinó de una combionación muy a menudo de diferentes estilos que conforman una arquitectura de carácter ecléctico, con muchas referencias modernistas en las fachadas. Aunque sí hay una obra puramente modernista que es la sede de las cavas Codorníu, que son obra del arquitecto Puig i Cadafalch. Algunos edificios de éste carácter que se pueden contemplar en el centro de Sant Sadurní serían la Casa Lluís Mestres, Cal Rigol, el edificio de las Escoles Noves, la sede del Ateneu Agrícola, entre otr
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