Los rincones y elementos arquitectónicos del Palau de la Generalitat de Cataluña han sido testigos de numerosos hechos históricos y ejercen día a día de espectadores silenciosos de la actualidad política.
La fachada del Palau de la Generalitat, de estilo renacentista, da una solemne bienvenida a los visitantes de la plaza de Sant Jaume.
Con la Capilla de Sant Jordi, el maestro de obras Marc Safont culminó su misión de embellecer el palacio medieval.
Comunicando con la galería gótica del edificio medieval, el salón de Sant Jordi es el espacio del Palau de la Generalitat destinado a las recepciones.
Bajo el Pati dels Tarongers (Patio de los Naranjos) e ideada por el reconocido arquitecto J.M. Puig i Cadafalch, esta sala se ha ido adaptando a las nuevas necesidades para poder acoger conferencias en las mejores condiciones tecnológicas y de iluminación.
La parte más antigua de la sede de la Generalitat de Cataluña data de principios del siglo XV y es obra de Marc Safont.
En los siglos XVI y XVII se fue ampliando el Palau de la Generalitat construyendo nuevos edificios alrededor de un patio que, con los años, se ha convertido en uno de los espacios más emblemáticos.
Entre los años 1914 y 1923, en los tiempos de la Mancomunidad de Cataluña, se inició la restauración del palacio para devolverle el antiguo esplendor.