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Una vez ya visitado Ripoll, sobre todo el monasterio de Santa Maria y su famoso pórtico románico, la iglesia de Sant Pere, los edificios modernistas edificados por Pericàs y Rubió i Bellver, y el Museu Arxiu Etnogràfic, tomamos la carretera N-152 en dirección a Puigcerdà. Tres kilómetros después llegamos a Campdevànol, a la derecha del río Freser, donde tenemos que tomar la carretera GI-401, que lleva a La Pobla de Lillet bordeando el curso del río Merdàs.
Tras unos 4 kilómetros pasamos por la ermita de Sant Llorenç de Campdevànol, con su campanario románico del siglo XI.
Tres kilómetros y medio más allá se llega a Gombrèn, el inicio propiamente dicho de la presente ruta. Este pequeño pueblo fue creado por decreto de los barones de Mataplana en el año 1278. Sus callejuelas aún no han perdido la atmósfera medieval, ni la villa su aspecto fortificado. Allí visitaremos, especialmente, el Museu del Comte Arnau. A continuación hay que seguir por la carretera GI-402, que lleva a La Pobla de Lillet.
Tras dos kilómetros, a la altura del puente de Garfull o de la Foradada, debemos tomar una pista que sube a la derecha, siguiendo la ribera del Garfull, hasta el santuario de Montgrony.
A 750 m del desvío, hay que buscar a mano derecha la indicación de la poza de los Banyuts. Después de aparcar el vehículo hay que bajar allí para verla y fotografiar sus reflejos. Como la carretera es estrecha, conviene seguir 200 metros hasta La Molina, donde hay sitio para dejar el coche. Según la leyenda, el conte Arnau sale de la poza cuando oscurece, cabalgando su caballo y envuelto en fuego. A continuación pasamos cerca de la masía del llano de La Molina.
Se sigue pista arriba; se hace un giro a la izquierda y, en el siguiente -que gira a la derecha-, a los 4 kilómetros y medio, sale a la izquierda la pista asfaltada que lleva a Castellar d'en Hug y que cogeremos al bajar. Seguimos pues a la derecha haciendo nuevos bucles hasta el Santuari de la Mare de Déu de Montgrony (1.360 m, 8.4 km).
Una vez llegados hay que aparcar el coche y seguir a pie hasta la Ermita y la iglesia de Sant Pere.
Este santuario del siglo XIV está situado en un estrecho rellano de la sierra, bajo un impresionante peñasco por el que asciende una escalera que parte de la hostería del monasterio, pasa junto a la pequeña ermita adosada a la pared de la roca (1.375 m) y acaba en el llano de Sant Pere, donde se encuentra el templo románico de Sant Pere de Montgrony (1.410 m), del siglo XI. Estos parajes han dado pie a una serie de leyendas. Se dice que a través del mismo agujero de Sant Ou (1.480 m, al noreste de Sant Pere), una sima de unos 74 metros de profundidad, el conde Arnau inició sus sospechosas actividades, como las conocidas visitas indecorosas al convento de Sant Joan de les Abadesses, localidad que reúne, juntamente con estos parajes, el mayor número de relatos basados en este mito. La leyenda también cuenta que el conde no pagó el sueldo de los obreros que construyeron las escaleras que unen el santuario de Montgrony con el llano de Sant Pere, por lo que su alma desasosegada aún vaga por estos parajes.
Desandamos camino hasta la curva cerrada ya mencionada (12.5 km) de la cual, ahora a la derecha, sale la pista a Castellar d'en Hug y la cogemos.
En un poco más de un kilómetro (13.7 km) se llega a las ruinas del castillo de Mataplana (1.175 m), de estilo románico, importante centro de cultura trobadoresca y residencia de la estirpe de los Mataplana, uno de los linajes forjadores, según la mitología, de la identidad nacional catalana.
Debajo mismo está la magnífica iglesia románica de Sant Joan. Como complemento, desde este pintoresco pueblo hay muy cerca rutas a pie fáciles como "Desde el collado del Pedró a la cima del Puigllancada", o "Subida a la Tosa d'Alp".
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