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El itinerario tiene el punto de inicio en Gombrèn, en la carretera GI-401 que va de Campdevànol (población situada al pie de la N-152, 3 km al norte de Ripoll) a Guardiola de Berguedà.
A pesar de que existen numerosas poblaciones relacionadas con este personaje, Gombrèn es la población del Ripollès en la que se centran la mayoría de relatos vinculados a la leyenda del conde Arnau.
El mito del conde Arnau representa, en clave nacional, la síntesis del feudalismo catalán potenciado al grado de categoría, con todas las implicaciones de la magia y el misterio propias de los siglos del relato. El origen del relato de la canción se basa en la condena del conde Arnau castigado por no haber pagado a sus criados la cantidad de trigo que les había prometido. Al final de la canción, cuando la viuda le pregunta por qué vive en el infierno, el conde responde "per pagar males soldades" (por pagar malos sueldos). Por este motivo, y no por llevar una vida sexual agitada (cosa que el pueblo podía comprender y aceptar mejor), fue condenado el conde Arnau.
El itinerario comienza en Gombrèn, donde hay un importante museo con los hallazgos del castillo de Mataplana, que visitaremos. Carretera allá, unos 250 m en dirección a Guardiola y antes de la primera curva pronunciada, se toma la pista que lleva a la vecindad de Palomeres. A 400 m del desvío, al otro lado de la ermita de Sant Francesc, una pista a mano izquierda sube a Can Pomarell, desde donde un caminito lleva al paraje del Castell de les Dames y a las ruinas de Can Rogall o Rogai.
En el paraje del Castell de Blancafort o de les Dames,
encima de estos acantilados cercanos a Gombrèn, la leyenda sitúa un castillo en el que había cien damas o monjas, objeto de las -perversiones- de los nobles, amigos del conde, donde ejercían el "derecho de pernada".
A 750 m en dirección oeste se encuentra en el lugar de Bellampart, masía en ruinas, conocida como Can Rogall o Rogai, donde el conde Arnau confiava las doncellas gestantes, hasta que daban a luz. Se desanda el camino hasta la carretera. Uns 2,2 km más allá en dirección a Guardiola se llega al puente de Garfull; hay que tomar el desvío de la derecha que lleva a Montgrony.
A medio quilómetro está la poza dels Banyuts, situada en la riera de Garfull, bajo el camino. Explica la leyenda que el conde Arnau sale al anochecer, en su caballo, rodeado de fuego. Por este motivo siempre ha sido un lugar temido por los pastores y habitantes de la zona. Se sigue ascendiendo; se toma una curva a la derecha, otra curva pronunciada a la izquierda y, en la siguiente -que gira a la derecha-, se coge la pista asfaltada que lleva a Castellar de n'Hug. En poco más de un quilómetre hemos llegado a Mataplana.
Al lado izquierdo de la carretereta encontramos las ruinas del castillo de Mataplana, residencia familiar de la dinastía de los Mataplana, palacio de estilo románico, que fue un importante centro de cultura trobadoresca. El linaje de los Mataplana se cuenta entre los forjadores legendarios de la identidad nacional catalana. Las ruinas de este monumento, en fase de estudio, están catalogadas por la Generalidad de Cataluña. Justo abajo se encuentra la magnífica iglesia románica de Sant Joan.
Siguiendo la carretera en dirección a Castellar de n'Hug vamos hacia la roca foradada de la Mina, uno de los proyectos atribuidos a los Mataplana y, por extensión al Conde, fue llevar el agua del Llobregat hasta el valle de Mataplana. Prueba de esta obra de ingenio medieval es una roca agujereada, conocida con el nombre de la Mina. Al finalizar, se vuelve atrás hasta la pista de Montgrony y se sigue hacia arriba, siguiendo las indicaciones.
Se llega, así, a Montgrony, importante santuario románico de finales del s XIV, donde destaca el magnífico edificio de la iglesia de Sant Pere, del siglo XI, sede de la antigua parroquia de Montgrony, de planta trebolada. Subiremos al llano de Sant Pere. Además de la vista panorámica, destacan les escaleras talladas en roca viva que el conde hizo esculpir a sus siervos.
El santuario ofrece servicio de alojamiento y restauración. Acabada la visita, se vuelve atrás por la misma pista.
Medio quilómetro más allá, antes de la primera curva pronunciada a la izquierda, un sendero conduce a la sima de Sant Ou, antiguo nombre popular de Sant Eudald. Se trata de una profunda sima de 74 m en dos tramos verticales. Según la leyenda, era un paso utilizado por el conde Arnau e iba a dar a las cuevas de Ribes.
Desandamos el camino y vamos a Campdevànol. En la entrada de Campdevànol se toma una pista a la izquierda que, dejando desvíos, conduce a la ermita de Sant Cristòfol y al cementerio. La dejamos a mano izquierda y seguimos la pista hacia el norte, paralelamente a la vía del tren. Más arriba, la pista gira al oeste y sube sinuosa hasta el collado.
Las grutas del conde Arnau: se hallan en el barrancal de Sant Pere d'Auïra, donde probablemente se encuentra la llamada cova del Moltó. Estas cuevas, según la leyenda, fueron utilizadas por el conde para preparar emboscadas a las fuerzas sarracenas.
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