“La contra”, en la última
página de La Vanguardia, se ha convertido en la conciencia
crítica de sus lectores. Es motivo de debate y de conversación
en torno a una mesa y en los despachos. Se puede ser seguidor
de “la contra” y, al mismo tiempo, adicto a otro
periódico. Quienes compran cada día La Vanguardia
empiezan a leer por la última página; después,
más tarde, irán a las noticias internacionales,
la política catalana y española, y la cultura.
Sin embargo, es “la contra” lo que crea opinión,
porque los lectores se identifican con las opiniones del personaje,
anónimo para el gran público o conocido por todos.
Puede ser tanta la complicidad entre el lector y las manifestaciones
del hombre o la mujer entrevistados que más de uno recorta
y guarda cuidadosamente la página para releerla más
adelante en un ejercicio íntimo de retrospección.
El lenguaje de Amela, de Sanchís y de
Amiguet es uno de los grandes atractivos de “la contra”
porque es llano y directo, como hablarían los amigos
que no han perdido el gusto y el placer de la conversación.
Es un lenguaje hecho de palabras y de silencios, con exclamaciones
y signos de puntuación admirativos o interrogativos,
que incitan la curiosidad o invitan a continuar el discurso.
Y el lector queda atrapado por todo lo que se dice y por todo
lo que se interpreta.
El estilo que Amela, Sanchís y Amiguet
aplican a la entrevista contiene una dosis precisa de ironía
que nunca llega al sarcasmo. Fácilmente, el lector puede
deducir la proximidad ideológica o la distancia de pensamiento
que existe entre el periodista y el personaje. Pero nunca, en
ningún caso, este último queda situado contra
las cuerdas de una entrevista periodística de alto voltaje.
En “la contra” hay afecto, cordialidad, porque todos
los personajes, independientemente de su tendencia, tienen algún
aspecto positivo que al fin y al cabo podrá ser útil
para los lectores. Estos son los únicos y auténticos
destinatarios, y a ellos les corresponde, con absoluta libertad,
formular un juicio y emitir opiniones.
En “la contra” han participado los
mundos más diversos, hombres y mujeres de gran proyección
pública y mediática, y personas discretas de esas
que mueven el mundo con medios muy precarios, sin el ruido de
los periódicos y las televisiones, sin ayudas económicas,
pero que son autoras de transformaciones revolucionarias. No
obstante, en “la contra” se observa un denominador
común entre la inmensa variedad de vidas entrevistadas:
el compromiso. El compromiso con la ciencia y con la vida, con
el bienestar colectivo, con el arte como expresión de
la sensibilidad humana, el compromiso con la política
del que algunos participan como acto de servicio, con la libertad
de expresión –una práctica valiente y no
exenta de riesgo para la propia integridad–, con la religión
y el pensamiento, con las ideas liberadoras. Y en “la
contra” encontramos, también, la moda y el glamour,
cosas que tal vez podríamos considerar triviales, superficiales
y anecdóticas. Pero todas las entrevistas aportan al
lector elementos de reflexión. Algunos que estuvieron
en “la contra” ya han abandonado este mundo, pero
varios lo han hecho en circunstancias trágicas, injustas
y reprobables, situaciones que merecen una condena universal.
Nuestros personajes de “la contra”, el día
que habían concertado la entrevista, estaban en Barcelona
para participar en encuentros, en foros o en congresos, para
pronunciar una conferencia o presentar alguna obra de su creación
intelectual.
A la derecha de la página de “la
contra”, los fotógrafos han inmortalizado, captando
el instante, el rostro y la expresión del personaje entrevistado,
haciendo así una reinterpretación gráfica
del texto que ayuda a entender la personalidad de nuestros hombres
y mujeres. Una mirada que se añade a las mil palabras
de la entrevista.
El visitante y lector verá 99 nombres
con la frase que resume la intervención de cada personaje
en “la contra”, y un texto que presenta la vida
más personal y doméstica, la trayectoria profesional,
la actividad y su compromiso, la ideología que lo lleva
a defender ciertas causas sociales y políticas, su proximidad
o su lejanía de un dios cualquiera. El texto es fiel
a su original en lengua castellana y la fecha en la que se publicó
la entrevista sitúa al visitante en un contexto temporal
de situaciones y acontecimientos que marcaron la actualidad
de aquel momento y que el lector curioso podría hacer
el esfuerzo de recordar. En la página web del Palau Robert,
www.gencat.cat/probert, quienes lo deseen dispondrán
del texto íntegro de las 99 entrevistas.