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JOAQUIN LORENTE ES LA PUBLICIDAD
Decir que Joaquín Lorente es un vocacional de la publicidad
no sería añadir nada nuevo. El mismo lo confiesa
cuando afirma haber descubierto la obra de Prat Gaballí
como otros descubrieron a Verne o a Salgari -lo cual no quiere
decir que el niño Lorente no leyera a estos novelistas;
si no lo hubiese hecho, difícilmente su estilo sería
el que es: rigor e imaginación a partes iguales
Joaquín Lorente es la publicidad. El hilo directo es Prat
Gaballí, Paco Izquierdo, Joaquín Lorente
Los
tres tenían en común la capacidad pedagógica,
creativa e instrumental que debe tener la publicidad. Les separaba
el tiempo.
Para Prat la publicidad era técnica -así la definió
en su opúsculo fundacional-. Izquierdo insistió
en el carácter técnico anticipando el creativo.
Lorente es o ha sido la creatividad.
Inventó o coinventó la publicidad moderna. Hizo
de "Consejeros de Publicidad" el referente creativo
de finales de los sesenta y convirtió su manera de hacer
y entender la publicidad en MMLB, la agencia referente de los
setenta y punto de partida de la creatividad publicitaria española,
tal como la hemos entendido hasta ahora.
EL LENGUAJE
Lo primero es lo primero. La palabra, el texto es el tejido de
la comunicación. Lorente es la palabra. Sus textos son
únicos e irrepetibles. Claros, concisos, rupturistas, con
la suficiente capacidad retórica para seducirnos y poética
para conmovernos, pero por encima de todo rotundos, demoledores.
Como "titularista" en los periódicos no hubiera
tenido precio. Prueba evidente de ello es la experiencia que Cambio
16 extrajo del lenguaje publicitario.
Un día, Joaquín Lorente coge un refresco, TrinaNaranjus,
y lo convierte en el punto de partida de la creatividad. Otro
día un Banco como el de Bilbao y lo convierte en el punto
de partida de la publicidad financiera. Cuando en lugar de productos
o servicios, coge instituciones, le salen las campañas
de la Cruz Roja e inventa toda la publicidad de las ONG presentes
y futuras. Suma y sigue. Dentro de las instituciones, las políticas;
dentro de las políticas, las electorales. Y lo hace pensando
en que el anuncio es a la marca lo que la industria al producto,
el suceso a la noticia, el aprendizaje a la cultura
LA MEDITERRANEIDAD
Aires nuevos para la publicidad. Influencias europeas y americanas.
Es el momento que en publicidad se hablaba de la Escuela de Barcelona,
hay un estilo creativo catalán o mediterráneo que
engarza con la movida barcelonesa, con el diseño, la dirección
de arte, la fotografía y el cine.
MMLB es un referente de esta movida. Posiblemente el único
referente publicitario -la publicidad nunca ha tenido buena prensa,
primero por prejuicios ideológicos, después por
juicios sociológicos revestidos de deontología,
cuando no de moralina- en la movida creativa barcelonesa, la gauche
divine y Boccacio. O sea el Decameron y los Cuentos de Canterbury
todo en uno. Ahora sería "Tirant lo Blanc".
LA ESCUELA MMLB
MMLB hizo escuela. MMLB era la escuela y Joaquín Lorente
era el profesor que reunía los alumnos como el maestro
a los aprendices... Otros se reunían en torno a Marçal
Moliné y los terceros en torno a Miguel Montfort, cada
uno según su talante bajo la vigilante mirada de Eddy Borsten,
el cuarto; hicieron del dédalo de calles Roberto Bassas/Sabino
Arana el moderno Tuset Sreett de la publicidad catalana, el eterno
Madison Avenue.
El suyo era el magisterio de la calle, el marketing.
Casi todos los grandes creativos pasaron por MMLB, basta con
citar a Luis Casadevall. Sigue el hilo conductor Prat Gaballí,
Izquierdo/Lorente/Casdevall
Si no se me fueran a enfadar los decanos de las Facultades de
Publicidad que hay en el país, diría que MMLB hizo
más por la publicidad y la creatividad que las 10 juntas.
Dicho sea de paso que en justa correspondencia haría bien
la Autónoma, por ser la decana, en investir a Joaquín
Lorente Doctor Honoris Causa. Máxime cuando los del BCD
le acaban de dar el premio Nacional d e Diseño a su alter
ego en la dirección d e arte Carlos Rolando.
LA CATALANIDAD O EL BARCELONISMO
A Joaquín Lorente le daba lo mismo hacer textos en castellano
o catalán. Si para los de su generación la educación
escolar fue castellana, la vida era bilingüe, y la publicidad,
a diferencia de la high cultura, jamás ha sido diglósica
como el grito de la vendedora del mercado llamando al consumo
con la campanilla de su voz. Por otro lado si el castellano le
daba la precisión, la mejor frase en castellano seria la
casa es verde como diría Vargas Llosa, el catalán
-las campañas para las Instituciones catalanas en su despertar
a la publicidad así lo atestiguan- le daría la imaginación,
seny y rauxa; sentido común -conforme al sentir de la mayoría-
y capacidad de romper corsés, esquemas preestablecidos,
convenciones, empezando por las del marketing.
PUNTO Y FINAL
Joaquín Lorente es un tipo urbano que de niño iba
al colegio en transporte público en lugar de autocar escolar,
y de joven prefería callejear a ir en moto. De adulto ha
seguido prefiriendo los mercados municipales como la Boqueria
o el Ninot, a las grandes superficies comerciales revestidas de
lagarterana. O sea la vida.
Joaquín Lorente es vitalista. Su publicidad es vitalista.
Y su manera de entender el país, también.
Enric Nebot
Director de la revista "Control de Publicidad"
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