Comarca pirenaica que
se extiende a lo largo del amplio y luminoso valle
de cabecera del río Segre, orientada de este
a oeste y rodeada de altas montañas: el Puigpedrós
(2.911 m), la Tossa Plana de Lles (2.916 m), el
Puigmal (2.913 m), o las sierras de Cadí
y Moixeró y la Tosa d’Alp, más
bajas, ya en la zona prepirenaica. La armonía
del fértil valle, donde alternan prados y
cultivos, regado por el Segre y por un gran número
de afluentes, los bosques que trepan por las laderas
de las montañas, las zonas lacustres en parajes
de gran belleza y los lagos de La Pera y de Malniu
hacen que la Cerdanya sea un lugar ideal para los
amantes de la naturaleza. El clima se beneficia
de la orientación este-oeste del valle y
se caracteriza por ser seco y soleado (2.500 horas
de sol anuales). La región natural de la
Cerdanya fue un importante
condado catalán medieval.
En 1659, sin embargo, el Tratado de los Pirineos entre
Francia y España la dividió entre estos
dos estados, y el sector septentrional de la Alta
Cerdanya permanece desde entonces bajo administración
francesa, excepto el enclave de Llívia.
Otra peculiaridad administrativa es el hecho de que
la división provincial española la dividiera
entre las provincias de Lérida
y Gerona. La tradicional actividad agropecuaria
se ha visto modificada recientemente por el turismo
y la función de segunda residencia. En ella
pueden practicarse deportes de invierno como el esquí
nórdico en La Molina y
Masella, el esquí de fondo en Lles
y Arànser y el golf. Buenas infraestructuras
turísticas.