Comarca pirenaica del
sector oriental y gerundense de la cordillera. El
río Fluvià es su eje hidrográfico
y la divide en dos áreas bien diferenciadas:
la Alta Garrotxa, al
límite con la frontera francesa, poco poblada
y de relieve accidentado y áspera e inhóspita
belleza; y la Baixa Garrotxa,
de relieve más llano, con un paisaje bucólico
y amable. Comprende la singular zona
volcánica de La Garrotxa, declarada Parque
Natural y una de las muestras más
interesantes de vulcanicidad de Europa, con antiguos
cráteres bien conservados, coladas y lavas
basálticas espectaculares (Castellfollit
de la Roca), gredales, etc.; es en esta zona donde
se encuentra la capital, Olot.
Otros lugares de gran belleza paisajística
son el monte de Bassegoda, la sierra de la Virgen
del Mont (con su santuario), las sierras de El Corb
y de Finestres, el Puigsacalm, los valles de Hostoles,
d’en Bas, de Bac, de Bianya, los alrededores
de Santa Pau (con La Fageda de Jordà),
la Font Moixina, cerca de Olot, etc. Formó
parte, en época medieval, del condado de Besalú,
que se incorporó posteriormente al de Barcelona.
La actividad agropecuaria se vio complementada desde
mediados del siglo xix por una importante industria
textil, que con el tiempo se ha ido diversificando
(metalúrgica, papelera, de la madera, del yeso,
etc.). Tiene tradición la artesanía
de la madera (camas de Olot) y la fabricación
de imágenes religiosas. Su prestigiosa Escuela
de Bellas Artes y Oficios propició la presencia
de una serie de notables paisajistas y escultores
(Berga i Boix, Vayreda, Gussinyé, Clarà,
Blay, etc.).
El turismo y la función residencial han adquirido
en las últimas décadas cierta importancia
y la comarca cuenta con una buena infraestructura
turística.